LAS CRÓNICAS DEL CINTO (ese viejo globero)

     La Sierra del Obac y concretamente, la ascensión desde Terrassa al Coll que lleva su nombre, siempre me han traído agradables recuerdos. Tenía yo dieciocho años cuando con motivo de disputar un campeonato de Catalunya de montaña en la categoría de juveniles (aclaro que, a la sazón, aún no se habían inventado las BTT y los campeonatos de montaña consistían en ascender tres o cuatro puertos), lo ascendí por primera vez. La carrera, con salida y llegada a Terrassa, la organizaba la, todavía en activo, Peña Ciclista Nikis y la ganó un tal Ramón Vicente de Molins de Rei. El desaparecido y mítico Mingo y yo, defendíamos los colores de la Agrupación Ciclista Collblanc, ambos junto a un tal Jaime Gabarró, también compañero de equipo, coronamos el Obac, y Vaquerissas con el grupo de cabeza que se había quedado reducido a una escasa docena de ciclistas. Sufrimos lo indecible en la ascensión al Suro, último de los puertos a escalar. Se marchó en solitario el mencionado Ramón Vicente (ahora vive en Pallejá y todavía nos saludamos cuando nos vemos), mientras el resto del grupo coronaba totalmente roto. En meta entramos el Mingo cuarto y yo tercero mientras nuestro compañero Jaime Gabarró, desfondado en la última de las ascensiones, fue cazado y rebasado por otros ciclistas que venían por detrás.

     Sin embargo, el recuerdo que conservo con mayor cariño es, sin lugar a dudas, el día que mi hija Arantxa ganó su primera carrera en la categoría junior, precisamente, en la escalada al Coll del Obac, y que fue el preludio de otras muchas victorias que estaban por llegar y que culminarían con el Campeonato de España de fondo en pista disputado en el velódromo de Tafalla. Orgullo de padre, a qué negarlo.

     Son muchas las leyendas que se cuentan sobre la Serra de l’Obac, que nada tiene que ver con el ciclismo. Una de ellas habla de bandidos muy famosos, especialmente del legendario, popular y enigmático Capablanca, que se remonta al siglo XVII. De este bandido se desconoce su nombre y tan sólo se sabe (según la tradición oral) que fue un humilde y honrado labrador quien trabajaba de mozo en diferentes masías. La leyenda cuenta que un día cobró todo el salario de un mes y decidió ir a Manresa a divertirse. Poco antes de llegar a su destino, un grupo de bandoleros lo asaltaron y le robaron todo lo que llevaba.

     Como consecuencia de perder en un “abrir y cerrar de ojos” lo que con que tantos sudores había reunido, juró que nunca más volvería a ganarse el sueldo de una manera honrada. Desde aquel día viviría como aquellos bandoleros que se habían apoderado de su dinero. Robó un pistolón y se hizo bandido, convirtiéndose en poco tiempo en el salteador más temido de la comarca.

     El apodo de Capablanca se debe a que robó la capa blanca a un capitán de los Migueletes en el teatro y luego le envió un trozo a casa en señal de desafío, con el siguiente pareado: "cerqueu i no trobeu, a qui darrera vostre seu" (busca y no encuentra y detrás vuestro se sienta). Su método para adueñarse de lo ajeno es lo que le dio su sobrenombre, en su indumentaria portaba un pedernal y la capa robada que dejaba extendida en medio del camino real y trepaba a una roca o a un árbol, esperando escondido a ver quién pasaba. Los viajeros que circulaban por el camino ya sabían que hacer, estando obligados a dejar todas las pertenencias, para no tener otras consecuencias mayores por parte del bandolero que los estaba vigilando desde su escondite. 

      Parece ser que conocía bien las pertenencias de los asaltados, quizá actuaba con ayuda de los hostaleros de la zona. No se conoce ningún enfrentamiento armado, es de suponer que con el terror creado por la "puesta en escena" siempre tuvo suficiente. Conocía todos los rincones, cuevas y simas de la zona por lo que nunca fue capturado, herido ni detenido. También se cuenta que utilizaba un ingenioso sistema secreto para descolgarse por las fisuras de las paredes hasta unas cuevas inaccesibles que le servían de refugio. Respecto a su muerte poco se sabe. La versión más popular dice que se suicidó bebiendo a grandes tragos de una bota de vino hasta que se ahogó (imagino que, en realidad, debió de entrar en coma etílico y ya no se despertó).

     En la actualidad, cuatro siglos después de las andanzas de Capablanaca por la Serra de l’Obac, ya no se escriben leyendas sobre bandidos ni sobre nada (aunque de vez en cuando aparece algún fantasma, como luego explicaré), por lo que está claro que, aunque el Velo lleva camino de convertirse en legendario, nuestro paso por el citado paraje no pasará a la historia como leyenda. Sin embargo, sí que quedará constancia en sus anales. Porque, aunque parezcan iguales, nunca una de las excursiones del Velo se puede calificar como de “una más”. Todas tiene su encanto y todas son diferentes. Y después de este largo, larguísimo preámbulo (rollo, pensarán algunos), habrá que ir a lo que fue la excursión.

       Notamos la ausencia de tres de nuestros más genuinos representantes, como lo son sin duda, nuestro honorable Presidente José Ripoll, alias el Pastillas y nuestro, no menos honorable Capitán de Excursionismo Severiano Izquierdo, alias el Seve, y el Miquel,( sin alias), quienes tuvieron que cumplir con las relaciones institucionales de nuestro club, asistiendo a la pedalada popular organizada por el Ayuntamiento de l’Hospitalet. Sin embargo, en contrapartida contamos con la presencia de varios compañeros, buenos rodadores, a los que hacía varias semanas que no veíamos, tales como el Carlos, el Haníbal, el Raul, el Oscar, el Marc, el Mañico y el Dani. Seis buenos elementos de los gustan de dar guerra y poner en fila al pelotón.

     Después de rodar a muy buen ritmo nos reagrupamos a la entrada de Tarrassa, en donde, como consecuencia de la batalla habida, se llegó con el pelotón fraccionado en varios grupos. Por delante uno, compuesto por el Carlos, el Raul, el Marc (no recuerdo si también el amigo José Vicente llegó con ellos). A continuación, un cuarteto compuesto por el Rafa, el Perona, el Adrià y el Cinto. El resto fue llegando a intervalos, pero siempre muy cerca los unos de los otros.

       Nos aprestamos pues, a acometer la ascensión al Coll de l’Obac presumiendo que por sus rampas, se desataría una nueva y dura batalla. Iniciada la ascensión, poco a poco el pelotón fue perdiendo unidades hasta quedar en cabeza un grupo de siete en el que se encontraban el Carlos, el Marc, el Rafa, el Perona, el José Vicente, el Raul, y el Cinto. Sacados de punto por el fuerte ritmo impuesto por el Carlos, meediada la ascensión, perdieron contacto el Rafa, el Perona y el Cinto, quienes relajándose en el último quilómetro estuvieron a punto de ser alcanzados por el Mañico, el Oscar y algún otro que les seguían de cerca.

      Volviose a reagrupar el pelotón en la cima e iniciose un plácido descenso hacia Castellbell y La Bauma, bonito enclave al pie de la C-58 y lugar éste, en el que se encuentra el Restaurant el Caliu, siguiente objetivo de nuestra excursión y donde teníamos previsto reponer nuestras ya mermadas, fuerzas.

       Llegados al restaurante nos encontramos con el Bartolo y el Dúo Calavera (hermanos Monsó), a los que saludamos con gran regocijo, demandando a continuación, los pertinentes bocadillos que habrían de saciar nuestro atroz apetito.

     Fuimos servidos con gran presteza por una gentil hostelera y transcurrió el almuerzo entre risas y alborozo.  Una vez terminado nuestro yantar, nos dispusimos de nuevo a reemprender la marcha, no sin antes hacernos la típica foto de familia. Después un cuarteto compuesto por el Carlos, el Aníbal, el Dani y el Raúl decidieron ir a subir Montserrat, alguno de ellos como preparación para el evento Everesting—Montesrrat,  que, como es sabido, consiste en el reto de completar en 16 ocasiones la ascensión a Montserrat, hasta alcanzar un desnivel acumulado similar al del monte Everest.

     El resto del grupo en el que algunos optaron por regresar por Monistrol y Olesa, tomó la opción de ascender por Vacarisses, pero antes de la partida se nos unieron dos compañeros del Poble Sec. Nada que objetar. A parte de que la carretera es libre, en nuestro grupo cualquier ciclista que quiera unirse siempre será bienvenido. Uno de estos compañeros repetía una y otra vez mientras almorzábamos; “¡Ay qué ganas tengo de estar prejubilado para poder entrenar!”, como dando a entender que él no entrenaba. El que esto escribe, gato viejo que sabe más por viejo que por ciclista, no pudo menos que desconfiar de tanta repetición del mismo discurso. Efectivamente, iniciamos la ascensión, atacó el Marc y el compañero del Poble Sec que “no entrenaba” saltó a su rueda fácilmente. Se unió a ellos el José Vicente y se marcharon los tres. Una vez en la cima no acerté a preguntar quién de los tres coronó en primer lugar, pero como señalo anteriormente, de cuando en cuando aparece algún que otro fantasma, claro que, los fantasmas no son nada cuando les quitas la sábana.

     Y del resto de la jornada, poco que contar; la típica batalla hasta el Congost donde nos volvimos a reagrupar y  paz y amor hasta la rotonda de Quatre Camins, donde el Adri y el Cinto se despidieron para dirigirse a Corbera.

      Nada más queridos Velo/as, recordar que la próxima excursión está programada a S. Per de Riudevitlles y que nuestro mecánico de confianza Rafa Marco, tiene su tienda en la calle Renclusa, 50 de l’Hospitalet, donde los socios del Velo disfrutamos de un 10% de descuento en material y mano de obra.

     Hasta la próxima, saludos y un abrazo a todos.

     Cinto (ese viejo globero)

VELOCLUBEXCURSIONISTA
EXCURSIÓN A S. PERE DE RIUDEVITLLES, DÍA 22/04/2018
CONCENTRACIÓN; Mercado de Collblac y S. Just, a las 8h
IDA; S´Just, S. Feliu, Molins de Rei, Martorell; Galida, S. Sadurní y S. Pere de Riudevitlles

VELOCLUBEXCURSIONISTA.
EXCURSIÓN A S. PERE DE RIUDEVITLLES, DÍA 22/04/2018
RUTA DE REGRESO; S. Pere de Riudevitlles, S. Sadurní, Gelida, Creu d'aragall, corbera, La Palma, Molins de Rei, S. Just, l'Hospitalet.

PERFIL ASCENSIÓN A LA CREU D'ARAGALL

     Se cumplieron los pronósticos querido/as velo/as; hubo lluvia el pasado domingo 8 de abril y quedó suspendida la excursión al no haber el mínimo de tres participantes que se atrevieran a desafiar el tiempo.

     A medida que se acercaba la hora de la salida, los mensajes por el wasap se fueron sucediendo unos a otros. Fue le Cinto el primero en preguntar si había algún valiente que se atreviera a salir, pero las respuestas recibidas fueron desalentadoras: “En Eslugues llueve, en Hospitalet está cayendo al de Dios, en Martorell diluvia…”, tan sólo el Pastillas respondió afirmativamente enviando una foto de si mismo en el punto de reunión (Mercado de Colblanc), con una sola palabra con la que lo decía todo; “CAGAOS”. Pero no estuvo solo. Se le unió el Seve y desafiando el mal tiempo y la lluvia que, a ratos sí y aratos también, caía como chuzos de punto, se fueron a almorzar a Casellbisbal. Avisado el Cinto de que le estaban esperando, no tuvo más que coger el coche, se reunió con ellos en menos de media hora, y compartió el almuerzo y una de esas agradables charlas que hacen más amigos a los amigos.

       Ofreciose el Cinto, terminado el almuerzo y la tertulia, a llevarles en coche de regreso a casa, ofrecimiento que rechazaron aduciendo que en ese mismo momento no llovía y que preferían regresar en bici. Así lo hicieron “regalándose” además, una ascensión a Sta. Creu d’Olorde, “regalo” éste que, a juzgar por las expresiones de la foto que mandaron al wasap, les elevó la moral hacia cotas increíbles. Bien por ambos.

      Y así fue como transcurrió la mañana para los dos valientes desafiadores del mal tiempo y para el Cinto, ese viejo globero.

     Antes de despedirme os recuerdo que el próximo domingo se celebra la pedalada de l’ Hospitalet, en la que participarán varios Velos. Después se tiene previsto almorzar en el bar del Cazador regentado por nuestro querido amigo y compañero Miquel vidal.

    Adjunto ruta y perfiles de la próxima excursión a Castellvell i Vilar y más abajo la entrevista de CICLISMO A FONDO, con nuestro compañarero Nico, en la que explica con detalle el proyecto EVERESTING MONTSERRAT,

    Hasta la próxima un abrazo

    Cinto, el viejo globero.

   

     

     

LAS CRÓNICAS DEL CINTO (ese viejo globero)

 

   

     

     

LAS CRÓNICAS DEL CINTO (ese viejo globero)

     Hola todo/as, querido/as Velo/as; era de esperar que en plenas vacaciones de la Semana Santa, la excursión a Canyamars, se viera mermada en su participación, aun así fuimos siete magníficos Velos, a saber; el “Pescaíto” el “Neng”, el Presi, el José Vicente, el Perona, el Marcial y quien esto escribe,  los que nos dimos cita en el Mercado de Collblanc, dispuestos a disfrutar de un Domingo de Gloria que, a la postre, resultó glorioso.

     Arrancamos pues, los siete magníficos en dirección al Maresme, acompañados de un fresquito, últimos coletazos de un invierno agónico que resiste a dejarnos, y nos aprestamos a atravesar las, siempre “pestosillas” por su cantidad de semáforos, ciudades de “Can Fanga”, S. Adrià de Besos y Badalona.

      Y por si alguien de los
 que lean esta crónica desconoce el origen del mote “Can Fanga”, les explico que es una de las expresiones que utilizaban los foráneos para referirse a Barcelona. Se hizo popular a raíz de una
 publicación de la revista L’Ésquella de la Torratxa en 1903. Fue un año de muchas lluvias que convirtió una vez más la ciudad en un barrizal (fangar), debido a que las calles no estaban pavimentadas
 por el rápido crecimiento al derrumbar las murallas que la rodeaban.  
     Al iniciarse las obras de urbanización delEixample,
 las amplias calles llenas de edificios en construcción se convertían en un pantanal impracticable para vehículos y transeúntes y los habitantes de las ciudades vecinas se reían de los barceloneses por ir siempre con los zapatos
 llenos de barro.
      En la zona del Eixample de Barcelona, ​​como muchas ciudades europeas, había unas piezas en forma de H, llamados
 “llevafangs”, de unos 20 centímetros de altura, hechas de hierro fundido, a fin de limpiarse los zapatos antes de entrar en el portal. Todavía se pueden ver en algunas casas de Ciutat Vella y del Eixample. El mote aún perdura
 en el imaginario catalán y los habitantes de la ciudad se les conoce como a los de “Can Fanga”. 

     Una vez rebasadas las ciudades de referencia, alcanzamos la N-II, libre ya de semáforos y, a muy buen ritmo, con el Presi, el Neng y el José Vicente, dando relevos, llegamos a Vilasar de Mar, punto de reagrupamiento donde giramos a la izquierda para tomar por la C-1415c, en dirección a Argentona.  Tras 20 km de suave pendiente, llegamos a Canyamars, donde para sorpresa de la mayoría, el Dúo Calavera (José y Jordi Monsó), nos estaba esperando.

     Después de degustar unas suculentas rebanadas de pan torrado con butifarra y judías algunos, tortilla de jamón o atún otros, regados con las correspondientes bebidas y rematados con los correspondientes cafés, cortados, etc, abonamos la cuenta, mermada esta vez por la aportación de los trece euros prometidos por el Cinto que, como por todos es sabidos, fueron los percibidos por los derechos de autor, en el cheque que le mandó su editorial. Espero que el próximo cheque vaya acompañado de un par de ceros a la derecha.

      Se hicieron las fotos de familia de las que, desgraciadamente, no queda ni rastro porque el tontito del Cinto, las ha borrado de su móvil sin querer, y después, con paz y armonía, arrancó el grupo dejándose caer por  el suave descenso de la C-1415c, hasta la rotonda de la BV- 5106 donde giramos hacia la derecha en dirección a Orrius e iniciamos la ascensión al primer puerto de la jornada, de siete quilómetros de largo con un pequeño descansillo hacia la mitad y cuyas rampas de los dos últimos quilómetros alcanzan un desnivel del 7%.

      Como era de esperar se fraccionó el grupo poco después de iniciar la ascensión; se marcharon por delante el Presi, el Neng y el José Vicente y por detrás de formó un trío compuesto por el Perona, el Cinto y un sorprendente Marcial que demostró estar en una forma envidiable. El resto del grupo subió al “tran tran”.

     Nos reagrupamos en La Roca, pero teniendo en cuenta que el Pesacíto, y los Monsó (incluído el Neng), regresarían por la ruta convencional, los cinco restantes; el Presi, el José Vicente, el Perona y el Cinto, que optamos por la alternativa del Forat del Vent, dado la premura de la hora, decidimos arrancar un poco antes.

      El ritmo de los cinco valientes por la carretera de La Roca, fue vivo y rápido y fueron numerosos los grupos de “globeros” que adelantaron hasta llegar a Montcada donde se giró hacia la derecha en dirección Cerdanyola, para afrontar la segunda y última dificultad de la jornada, el Forat del Vent. El presi se limitó a subir en compañía del Perona, el Marcial (de nuevo sorprendente), y el Cinto, mientras el José Vicente decidió adelantarse y ya no le volvimos a ver ni en la cima del puerto donde solemos reagruparnos.

     Como es natural, el descenso hasta la Ronda de Dalt, fue de relax y de soltar piernas, luego “petando la xarrada” y comentando los pormenores de la jornada, fuimos cubriendo el último tramo hasta separarnos para dirigirnos cada uno a sus respectivos lares.

     Y esto es todo por hoy amigo/as, esta es la historia de un Domingo de Gloria que, como digo al principio de esta crónica, a la postre, resultó glorioso. Y para terminar os recuerdo una vez más que en Bicicletas Marco de la C/. Renclusa, 50, de l’Hospitalet, los socios del Velo, disfrutamos de un 10% de descuento en material y mano de obra.

    Más abajo os dejo el recorrido y perfil de la próxima excursión programada el próximo domingo día 8 de abril, a Hostalets de Pierola. Una ruta fantástica por la belleza de su paisaje rematado con la silueta de la montaña de Montserrat como telón de fondo.

     Hasta la próxima un abrazo.

     Cinto (el viejo globero).

     

 
 
     
 

 

VELOCLUBEXCURSIONISTA; EXCURSIÓN A HOSTALETS DE PIEROLA
DÍA; 8 de abril, 2018, 8h.
CONCENTRACIÓN; Mercado de Collblanc y S. Just.
IDA; Molins de Rei, Congost (sprint y reagrupamiento), Olesa (sprint y reagrupamento) Esparraguera y Hostalets (almuerzo)
VUELTA; Piera, La beguda, Martorell (reagrupamiento) Molins de Rei, S Just.
OPCIONAL; La pardeta, S. LLrens d'Hostons, Gelida, Martorell (congost reagruapmiento), Molins de Rei, S. Just