LAS CRÓNICAS DEL CINTO (ese viejo globero)

    Hola a todos queridos Velo/as; antes de empezar a relatar la crónica del Memorial Albert Balbis, debo confesar que llevo más de una hora enfrentado al teclado sin saber cómo y por dónde empezar. Uno de los consejos que me dio mi profesor del curso “El Oficio de Escritor”, fue que “es bueno relajarse unos minutos antes de comenzar a escribir y concentrarse en la respiración para dejar fluir los pensamientos”.  Esto lo llevo haciendo, como digo, hace más de una hora con un resultado bastante pobre, por cierto.

     También me aconsejó que, como práctica, “es bueno contar lo diferente y no lo obvio de cada día”. En este caso los recursos que se me presentan son más ricos y variados. Porque fue tanto lo diferente a las clásicas excursiones del Velo que cuando pienso en todo ello, me vuelvo a encallar y sigo sin saber por dónde empezar.

     Siguiendo el consejo de mi buen profesor, me dispongo a contar “lo diferente”, empezando por mi llegada en coche al punto de concentración, cuando lo “obvio” es que siempre lo hago en bici. Una ligera indisposición, de la que afortunadamente, estoy totalmente recuperado, me obligó a dejar la bici en casa. Y también fue diferente que llegué acompañando a mi nieto Adrià Alsina, a quien presenté a la concurrencia, y de quien espero le encuentre a nuestro deporte ese “saborcito” que nos engancha  haciéndonos adictos a él. Démosle pues, desde estas líneas, nuestra más calurosa bienvenida deseándole que en nuestro club encuentre un espacio en el que se sienta integrado y a gusto. ¡Benvingut, Adri, en nom de tots el socis i amics del Velo y en el meu propi!

      También fue diferente que no estuviera presente nuestro buen amigo y compañero de fatigas Rafa, cuya esposa Clara, afectada de un problema de salud, tuvo que ser ingresada unos días antes y a quien le deseamos una pronta y total recuperación. Y diferente fue el sentido que todos le dábamos a la excursión programada para este día. Porque no se trataba de una excursión más, sino que se trataba de conmemorar la pérdida de nuestro querido compañero y amigo, Albert Balbis. Y, tal como señaló nuestro presidente José Ripoll en su locución, el sentimiento era de tristeza por el compañero desaparecido, y de alegría por la ilusión de compartir el Memorial con tantos amigos presentes. Y ¿qué decir de ellos? Un grupo que ríe cuando toca reír, pero que sabe compartir el dolor cuando toca llorar. En resumen; un grupo magnífico y solidario.

      Y ¿Qué decir de los familiares de Albert? Los que somos padres de familia pensamos que el dolor más grande que, como tales, podemos llegar a sentir, no es otro que el de perder a un hijo. Sin embargo, por mucho tiempo que pase nunca deja de asombrarme la entereza de Asun y José Antonio, a quienes, desde estas líneas, les mandamos nuestro más caluroso abrazo dándoles las gracias por este acto tan maravilloso que organizan año tras año y que, aun siendo algo tan íntimo, permiten compartir a todos aquellos que lo desean.

     No, queridos Velo/as, aunque, como cada domingo, las bicicletas estuvieron presentes, en esta ocasión no fue lo “obvio”, sino lo “diferente”.  Fue un emotivo homenaje, no sólo a nuestro amigo y compañero desaparecido, sino que, por extensión, también lo fue a todos aquellos que después de compartir muchos quilómetros de pedaleo junto a nosotros, ahora lo siguen haciendo en otra dimensión.

     Me viene a la memoria el homenaje que los Tusinus, rendimos al Kas (incluido el que esto escribe), desaparecido también de forma prematura. Conociendo el carácter del homenajeado, los presentes acabamos el acto con un ¡Viva el Kas! Permitidme pues que, conociendo la gran persona que era el Albert, acabe esta crónica con una ¡Viva el Albert!

     Hasta la próxima un saludo a todo/as.

     Cinto (ese viejo globero).

 

En memoria de nuestro compañero, Albert Balbis

Tengo el corazón herido por espadas

Tengo los ojos atravesados por dos lanzas

Que han agujereado

La bolsita donde guardaba las lágrimas

Y lloro

Y sangro

Y llevo el duelo

Como una corona de espinas blancas

Clavada en el puerto de las esperanzas

Tengo las manos trémulas como las hojas

Tengo los pensamientos revueltos

Como la hojarasca.

J García

 

         

 

   

 

   

VELOCLUBEXCURSIONISTA
PERFIL RUTA PRÓXIMA EXCURSIÓN A LA COLONIA SEDÓ
CONCENTRACIÓN; Mercado de Collblanc, 8h. s. jUST 8,15h.
IDA; S. Just, Molins de Rei, Rubí, Terrasa (reagrupamiento), Vlidacavalls, Olesa. Colonia Sedó (restaurante La Brasería).
IDA OPCIONAL; S. Just, Molins de Rei, Martorell, Olesa, Colonia Sedó.
VUELTA; Olesa, Martorell, Ctra Los Once, Cruce Castellbisbal, Castellbisbal, Molins de Rei, S. Just.
VUELTA OPCIONAL; Olesa, Martorell, Molins de Rei, S. Just

PERFIL ASCENSIÓN CTRA LOS ONCE HASTA EL TURÓ DE CAN CANYADELL (cruce ctra Casetllbisbal)