23. jul., 2019

Texto

     Buenos días a todos, hoy la salida oficial del campeonato de cicloturismo del velo era al Pla de Manlleu.  Así que a la plaza de Collblanc que fuí, y me sorprendió la cantidad de gente que había, sobre todo borrachos durmiendo la mona en los bancos y dos árabes que se habían bebido todo el alcohol que sus compatriotas musulmanes no se beben, al infierno de cabeza que iran.

     Como ya sabréis por el estilo barriobajero choniignorante de esta crónica(Este estilo nació en hospitalet a principios de los noventa y se conoce como generación de Chiquito de la Calzada), no soy el cronista oficial de nuestro club, nuestro maestro de la escritura y con una gran pluma llamado Cinto, si no que soy vuestro presi.

     Apunto estaba de iniciar la salida yo solo, cuando apareció el Sergi en los minutos de cortesía,y los dos salimos más contentos que un tonto con un iphone X nuevo, pensando que la salida de hoy era facilona por lo de Plà de Manlleu, pero la verdad que nada más lejos de la realidad, porque en mi “galmin” de los chinos me salió un desnivel de 2196 metros, una salida que además con la caloreta que hacía era ideal para que a alguien le viniera a visitar el tío del mazo, o como se dice de manera moderna, hacer un Quintana. 

    A la altura de la gasolinera de Sant Just aparecieron de repente el Rafa, Blas,Marc y nuestro capitán Izquierdo. Fuimos con paz y amor hasta Molins y allí nos esperaban el Ironman Óscar, pibe I,y el dormilón del vidal que salió tarde pero atajó por el centro de Sant Feliu para unirse al pelotón UCI.

      Empezamos a subir el Ordal con armonía, pero poco a poco el grupo se fue rompiendo  pasadas las casetas den Julià ,el Marc llevaba tiempo sin salir con el Velo y había que enseñarle que en este corral solo manda un gallo. La verdad es que demostró estar a muy buen nivel.

     Durante la subida también alcanzamos al Josep Monsó, manteniendo el apellido en el campeonato de este año, y nuestro hombre más completo,  Joaquín, que sabe cómo disfrutar más que nadie de nuestras excursiones.

     Nos reagrupamos en la parada del bus, y cada cual fue comiendo alguna barrita, gel, plátano o en mi caso galletas María (lo admito, soy adicto), viendo que la cosa iba a ser seria.

    Arrancaron un poco antes el pibe, el Joaquín y Monsó para ir ganando tiempo, y minutos más tarde lo hicimos el resto del grupo, como no, a un ritmo que no dejaba lugar al relajamiento, porque no somos nosotros, es que lo pide la bicicleta!. Y así llegamos a Vilafranca del Penedes ,donde repusimos agua en los bidones y arrancamos dirección Pontóns. Yo había oído al Rafa que decía que teníamos que subir unos tres km, pero la verdad es que sin saber los km que llegamos a subir a mí me pareció que subimos un puerto con todas sus letras, pero los que me conocéis ya sabéis que me guio menos que un pulpo en un garaje, y que probablemente los demás ya sabían lo que teníamos por delante y no les sorprendió.

     Y por fin llegamos al famoso Plà, que por cierto según me ilustró Miguel Vidal ,está situado en un altiplano y que por eso vayas por donde vayas siempre acabas subiendo, y siguiendo con la cultura a toda acción le sigue una reacción, y nuestra reacción fue devorar nuestros bocatas y el vino fresquito o lo que cada cual quiso, todo muy bueno y del huerto,  Tomamos los cafeses reglamentarios, (también del huerto) y arrancamos bajo un intenso calor ,el Piqueras diría, hola de calor infernal en Cataluña, que puede provocar daños millonarios en las cosechas, casas incendiadas por las altas temperaturas que hacía doscientos años que no se registraban en esa zona, en fin el calor normal en verano. Subimos unos dos km más o menos y luego a disfrutar de la larga bajada de las ventosas, 

     Después a buen ritmo llegamos a Vilafranca con un sprint final del capi que sorprendió a todos .(habrá que revisar que no haya entrenos ilegales por el rio),porque esa arrancada....

     Nuevo reagrupamiento y el pelotón fraccionado por el esfuerzo y el calor se dirige hacia el Ordal, sabiendo que la subida se haría dura, porque aquí nos gusta sufrir, el Blas se separó del resto por Avinyonet para ir dirección Viladecans, probablemente sufrió más que los demás todavía, al tener que hacer bastantes km solo, pero como es un veterano superclase seguro que llegó más entero que algunos de nosotros.

     Subimos el puerto  tras parar en la fuente que hay al principio de la subida con las energías que da saber que la hora de llegada empieza a ser indecente y que a las respectivas jefas no les importa demasiado la altitud acumulada, la media o la distancia recorrida, llegamos cada uno como pudo, a la cima. Estábamos arriba esperando, el Marc, Rafa, Óscar y yo, pero el Pibe y el Vidal nos dijeron al coronar que ellos iban tirando, y después de pedir permiso a “mr. Lef”, también bajamos nosotros, esta vez ahorrando energía porque lo del tío  del mazo empezaba a ser algo a tener en cuenta.

     Ya en Molins última parada en la fuente y por la carretera del Plà hasta casita, una gran salida en la que como siempre hubo risas, pelea, algún chiste malo y buen rollo. Si no has estado no te preocupes, Cada domingo sigue la batalla, por eso y copiando al cronista oficial, lleva tu bici a la tienda del Rafa, y no hagas como el Marco, que no la llevó y no le entraba el plato al principio de la salida.

     PD: esta crónica está basada en hechos reales, no se admiten quejas por parte de los actores, el autor se reserva el derecho de omitir globos que puedan avergonzar a la peña.