17. oct., 2019

Texto

     Cuando nació mi primera hija, en el año 1970, como en casa aún no teníamos lavadora, decidí sorprender a mi mujer regalándole una. Al rellenar la tarjeta de garantía, una de las preguntas que hacía el fabricante era la siguiente:

     “A qué modelo de lavadora sustituye”

     Mi respuesta fue: “A Gloria, mi mujer, 22 años”

     Así es la vida.

 

     LA EFEMÉRIDES:

     Johan Musseuw; Ciclista profesional entre los años 1988 y 2004, nació el 13 de octubre de 1965 en Varsenare. Consiguió 104 victorias, entre ellas el mundial de ruta en 1996.

 

     LA LEYENDA:

     Es difícil encontrar, entre todos lo pueblecitos catalanes, alguno que no tenga los más diversos mitos típicos del folklore de la cultura popular. Desde las almas en pena condenadas a vagar por los caminos, o los traviesos enanos que habitan bosques misteriosos.

     Pero en la comarca del Anoia es particularmente conocida una curiosa leyenda a la que se le atribuye el nombre del río y de la comarca a los tiempos del patriarca Noé.

     Fue después del Diluvio Universal, al final de los cuarenta días y cuarenta noches de las lluvias torrenciales, cuando por fin se cerraron las esclusas del cielo y paró de llover. Todavía la tierra estaba cubierta de nubes, cuando entre ellas apareció un gran arco de colores, signo de la alianza de Dios con los hombres. Fue entonces cuando Noé desembarcó con sus hijos, sus nueras y los animales que llevaba en el arca.

     Los hijos de Noé eran tres; Sem, Cam y Jafet. Este último tuvo siete hijos y desde entonces se considera que el y sus hijos ocuparon la zona comprendida entre el Mar Negro y la Mediterránea, para repoblarla cumpliendo el mandato de Dios.

     Transcurridos 84 años del Diluvio Universa, uno de los hijos de Jafet, llamado Thubal, encontró unas buenas tierras cerca de un pequeño río. Le gusto el sitio y se quedó. Posteriormente se casó y creó una familia y tuvo una hija a la que, le pusieron de nombre Noelia, en honor a su abuelo Noé.

     Noelia se casó con su propio hermano Gal Gafet. Ambos decidieron fundar un pequeño hogar cerca del río sin nombre y llamaron como a la chica, o sea Noelia. Con el paso del tiempo el río Noelia se convirtió en Nolla y después en Noia y, actualmente se conoce como Anoia.

     También cuenta la leyenda que en esta comarca, el mismo Noé Plantó las primeras viñas en S. Sadurní, y si hijo Jafet plantó los primeros sembrados de trigo y otros cereales. Tubal encontró un lago en la actual Capellades y plantó olivos, árboles frutales y tubérculos. Noelia plantó Ginesta y flores y construyó el primer jardín. Su esposo Gal Gafet, plantó judías y garbanzos. Nada de lo que plantaron ha dejado de crecer en la comarca.

 

     LA CRÓNICA:

     Me tocó salir desde la plaza, en esta ocasión. La primera impresión fue que, los participantes de turno íbamos a ser familia reducida, pues solo el “Capo” Pastillas y yo, estábamos en lugar, después de esperar los cinco minutos de cortesía de la hora de salida.

      Se nos unió el Blas en Esplugas. Ya éramos tres. Y a nuestro paso por el Plá lo hizo el Nico. Cuatro.

     Nos rebasó a buen ritmo, cerca de  Molins de Rei, un espontáneo. A tan buen ritmo, que cuando por la carretera de la Chatarra, tomaba la cabeza del reducido grupo, la velocidad aumentaba a hasta los 42 Km. hora. Y así hasta el Congost; primer y  breve reagrupamiento de la jornada, dado que llegamos en grupo, donde nos esperaba el Bartolo y donde se despidió el espontáneo.  

     Después de la breve paradiña, optó el Bartolo por dirigirse directamente al restaurante, por Gélida, mientras el Cinto, el viejo globero, siendo consciente de que hubiera sido una quimera intentar seguir la rueda del “Capo Pastillas” y el Nico, optó, como no podía ser de otra manera, por cubrir al “tran, tran” o lo que es lo mismo; piano, piano, los 18 pestosos kilómetros, plagados de un continuo sube, sube, que nos separaban de Martorell a Piera. Así que nos unimos el Blas y yo y, como aquel que no quiere, pero que no le queda más remedio, cogimos nuestro ritmo y tirandillo el la mitad del recorrido y yo la otra mitad, llegamos a la rotonda de Piera, siguiente reagrupamiento de la jornada, donde para alegría y regocijo, nos esperaban el Camacho con su amigo Jose y nuestro Gran Capitán de excursionismo, Severiano Izquierdo. ¡Qué bien, ya éramos, nada menos que siete! Como los magníficos.

     Las pasé ligeramente “canutas” en el tramo de 15 kilómetros que va desde Piera a S. Sadurní de Noia. Solo porque me entretuve mirando no se qué y cuando quise darme cuenta el grupo había desaparecido. Suerte tuve de un espontáneo que me rebasó ofreciéndome su rueda (y si no me la ofreció, yo la cogí por mi cuenta), y me llevó hasta el grupo como el que viaja en una carroza de plata. Luego, el buen espontáneo pagó el esfuerzo. Yo también. Sin tiempo a recuperarme, alguien, supongo que deberían ser el Nico y el Pastillas, se pusieron a tirar, tal como suele decirse; “como alma que lleva el diablo”, y volvime a cortar en el repecho de S, Jaume Sesoliveres. (Por cierto; hay un restaurante en ese pueblecito que valdría la pena pararse a almorzar en alguna de nuestras excursiones). Y siguiendo con mi relato, después de un par de agónicos kilómetros, empalmé de nuevo con el grupo, esta vez “con mis propias fuerzas”.

      Así se llegó al reagrupamiento de S. Sadurní, faltaban por llegar el Camacho y su amigo Jose, que se habían rezagado ligeramente, pero que muy pronto se reunieron con el resto del grupo. Desde allí, seis kilómetros de relax hasta el restaurante y, a reponer fuerzas.

        Nos esperaban en el restaurante, los “pata negra”; Bartolo, Joaquín, Balbis y Manel, y una sorpresa agradable. Alguien a quien raramente, vemos en alguna de nuestras excusiones. Y me refiero, nada menos que a nuestro entrañable amigo y compañero Javier Balbis. Con algún kilo de más, eso sí.

     Degustamos nuestro exquisito ágape, como si de un gran banquete se tratara. Porque, mis queridos amigos y amigas, como suele suceder en todas nuestras excursiones, más que apetito, lo que el grupo tenía era un hambre voraz. Como siempre, claro. Nos sirven el bocata y parece que no hayamos comido en tres día. Pero bueno, como yo suelo decir; “así es la vida”.

     Se encargó el viejo globero, o sea yo, (el mismo que viste y calza calcetines punto blanco); en ausencia de nuestro fotógrafo oficioso, Rafa Marco ( a quien eché de menos), de hacer las fotos que habrán de pasar a la posteridad para dejar constancia de nuestra excursión, por la rutas de la comarca del Anoia. Fotos que, por mi torpeza, suelen salir horríbilis. Así que, hice algunas donde me pareció, otras en el restaurante y, algunas otras en el Congost. Y, como no, la de familia.

      Una vez formalizados todos los requisitos de obligado cumplimiento, léase; desayuno, infusiones, algún chupito de hiervas que fuimos invitados y la mencionada foro de familia, emprendimos la ruta de regreso por la sinuosa, pero agradable, carretera de S. Sadurní. Se paró unos instantes en Gelida, por si alguno tenía necesidad de llenar el bidón. Pero una vez volvimos arrancar fuimos rebasados por una grupeta con la que se desencadenó una fuerte batalla. Durante la misma, me sorprendió el Manel a quien vi muy fuerte. El Seve se quedó cortado por culpa de un coche y en el grupo quedamos, el Pastillas, el Blas, el Manel y yo (el Nico no se quedó en el desayuno). Sorprendió el Pastillas al personal, con un fuerte demarraje, cogiendo una cierta ventaja que a la gente de la grupeta le costó reducir, pero una vez lo neutralizaron, ahí estaba el Blas, buen rodador, para rematar la faena. Y al remató.

      Nuevo reagrupamiento en el Congost y regreso por la carretera de la Chatarra, con algún que otro espontáneo de los que sueles rodar en solitario. Llegados a Molins de Rei, debido a asuntos familiares, tuve que despedirme sin esperar al reagrupamiento en la fuente. Finalmente, llegué a casa, esta vez me tocó salir desde Entença, contento y eufórico por la increíble mañana disfrutada en compañía de tantos amigos de nuestro querido Velo. Mi cuentakilómetros marcada 110 km. recorridos a una media de 26, 65.

      Y esta es la breve historia, mis queridos amigos y amigas, de otra más para contar de las sin par, excursiones del Velo. Y ya sabéis que el próximo domingo se celebra la Marcha solidaria Alba Pérez. Os esperamos a todos pedaleando por esta noble causa. Hasta entonces un abrazo del Cinto, ese viejo globero.