4. may., 2018

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     29 de abril de 1935; comienza la primera Vuelta ciclista a España con un recorrido de 3425 km dividido en 14 etapas con inicio y fin en Madrid.

     La prueba fue organizada por el diario Informaciones, tomando la salida 50 corredores, 32 de ellos españoles, que con bicicletas de hierro tuvieron que hacer frente a diez etapas de más de 250 km lo que, unido a la escasa preparación física de la época, provocó que sólo lograran acabar la prueba 29 ciclistas.

     El vencedor, el belga Gustaaf Deloor, cubrió la prueba a una velocidad media de 27,204 km/h, y el mejor español clasificado fue Mariano Cañardo, segundo, el cual hubo de competir prácticamente toda la carrera (desde la cuarta etapa) sin compañeros de equipo.

     El líder de la clasificación general se identificaba por llevar un maillot de color naranja que lo diferenciaba del resto del pelotón.

     De las catorce etapas disputadas, cuatro fueron ganadas por ciclistas españoles siendo el valenciano Antonio Escuriet el primer español en lograr una victoria de etapa.

     29 de abril de 2018; excursión a Canyelles con un recorrido de 115 km dividido en dos sectores con inicio y final en l’Hospitalet de Llobregat.

     La excursión fue organizada por el Velo Club Excursionista, tomando la salida 11 ciclistas, todos socios del Velo y un poco “descerebraos” que, con sus bicicletas de carbono, tuvieron que hacer frente a un día de lluvia y fuerte viento, lo que unido a que el Adrià (nieto del Cinto), perdido por los campos alcachoferos entre el Prat y Viladecans,  el pinchazo del Rafa Marco (el mecánico de confianza) y poco después, el del Capitán de Excursionismo Severiano Izquierdo, alias el Seve, decidieron dar al traste con la ruta programada y reducir el primer sector, previsto en un principio, de 55km, a 40km y avituallarse en la bonita localidad costera de Sitges.

     Avitualláronse pues al uso, en la mencionada localidad y, como en el cuento de Mizifúz y Zapirón, los once ciclistas después de haberse lamido, trataron en conferencia si obrarían con prudencia en completar el recorrido ¿Lo completaron? No señor; era un caso de sapiencia.

      Pues si querido/as Velo/as; esto es, en síntesis, lo que fue la excursión del pasado domingo 29 de abril; que, si la primera Vuelta Ciclista a España tuvo su historia en tal día como el señalado del año 1935, también nuestra excursión programada para ese mismo día, 83 años después, tuvo la suya. Aunque es de suponer sin temor a equivocarme, que la diferencia entre ambas historias ha de ser mucha, pues si la primera debe de estar plagada de dureza y sufrimiento por parte de todos los ciclistas que participaron en ella, llenaron la nuestra infinidad de anécdotas simpáticas y divertidas que nos hicieron disfrutar lo indecible.

      La historia empezó a las 8 de la mañana frente al mercado de Collblanc justo cuando unos minutos antes empezó a llover. Los allí reunidos, a pesar de las nefastas predicciones sobre el tiempo que empezaban a confirmarse, éramos nada menos que ocho, a saber; el Pastillas, el Seve, el Rafa, el Joaquín el Manel, el Pibe, el Raúl y quien esto escribe. Mientras discutíamos la jugada, en la que nada había que discutir, pues estaba cantada y el ánimo era ponerse en ruta y desafiar la lluvia, recibió el Cinto una llamada de su nieto Adrià quien imitando al abuelo, bajó de Corbera en coche y aparcó en la estación de Quatre Camins; traducción literal de la conversación.

     —Avi, soc l’Adrià, està plovent, qué  fem?

     —A on ets ara?

     —A S. Vicenç

     —T’has mullat?

     —Sí

     —Doncs si ja t’has mullat, tira.

     —D’acord.

     Carcajadas del grupo y cachondeo general. Después más llamadas entre abuelo y nieto y más cachondeo cuando al llegar a la Rotonda de las Filipinas donde debíamos encontrarnos, el Adrià no aparecía.

     Los que si aparecieron fueron el Camacho y el Oscar, a los cuales tampoco les importó las inclemencias del tiempo y, como los buenos y grandes routiers, se unieron al grupo mientras el Cinto con el móvil y el Pastillas regresando sobre nuestros pasos, intentaban localizar al nieto perdido.

     La anécdota no pasó de ahí, apareció el Adrià y el grupo, integrado ya por once intrépidos Velos, reemprendió la marcha a buen ritmo, dirección Sitges mientras la lluvia impasible, seguía cayendo sobre los osados jinetes y sus monturas de carbono.

      Y llegó la siguiente parada, esta vez como consecuencia de un pinchazo del Rafa; más risas sobre el tiempo y sobre nosotros mismos durante la espera a que reparara. Reemprendida la marcha y mientras la propuesta de unos era quedarse en el bar Lloret, la de otros era llegar hasta Sitges y tomar la pitanza en el restaurante El Molino, junto a la gasolinera donde solemos reagruparnos.

      Finalmente, los nubarrones, contagiados de nuestro buen humor, optaron por cesar en su pertinaz chubasco permitiéndonos atravesar las Costas del Garraf con la carretera prácticamente seca. Cabe reseñar un pinchazo del Seve, bajando el segundo repecho, aunque en esta ocasión la espera fue dentro ya del restaurante.

       Transcurrió el ágape con un ojo puesto en el bocadillo y el otro en el cielo temiendo que volviera llover, pero sin perder la chispa graciosa, el chiste y el humorismo que nos fue acompañando a lo largo de la mañana. Y por fin, la hora de emprender el regreso ¿Qué hacer? ¿por dónde regresar? Dijo el sentido común que, dada la hora, lo más sensato y en vista del éxito obtenido, regresar por donde habíamos venido. Afortunadamente el sol quiso también unirse a particular “festivalazo” del que gozábamos “la cuadrilla de los once”, y apareció sonriente en un cielo limpio ya de nubarrones y que decidió acompañarnos en nuestro regreso, el cual transcurrió a muy buen ritmo y sin incidentes o anécdotas dignos de mención.

     Y esto fue todo lo que dio de sí y que fue mucho,  querido/as Velo/as, una mañana improvisada; la excursión que en principio debió ser de 115km, se quedó reducida a unos 80 escasos, pero como todas las programadas por nuestro club, inolvidable.

      Adjunto la ruta y perfiles de la excursión programada para el próximo domingo día 6 de mayo y os recuerdo que la hora de concentración será a la 7,30 frente al mercado de Collblanc, a las 7, 45 en S. Just y a las 8 en Molins de Rei, los que vivan en Corbera que espabilen y no se pierdan.

     Y si alguno de vosotros tiene algún problema mecánico en su bici o necesita algún material, nuestro mecánico de confianza Rafa Marco, tiene su tienda y taller en la C/. Renclusa, 50 de l’Hospitalet, donde los socios del Velo gozamos de un 10% de descuento en material y mano de obra.

      Hasta la próxima un abrazo.

       Cinto; el viejo globero.