18. may., 2018

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     Son varias las efemérides interesantes que se conmemoran tal día como un 13 de mayo; una de ellas es el nacimiento de Joe Louis, boxeador norteamericano apodado “el bombardero de Detroit” que fue campeón mundial de los pesos pesados durante once años y ocho meses. Otra de ellas también muy interesante, es la que conmemora la disputa del primer Giro de Italia que comenzó el 13 de mayo de 1909, en Milán con un total de ocho etapas y 2.448 kilómetros que nos da´una media de 306 km. por etapa. Participaron 127 corredores, acabaron 49 y el ganador fue Luigi Ganna (de quien en otra ocasión os contaré su rocambolesca historia), a una media de 27,258 km h.Y finalmente, también citaré el nacimiento de la ciclista holandesa Marianne Vos, ganadora de tres giros de Italia, cinco veces la copa del mundo, cinco ediciones de la Flecha Valona y nueve medallas en campeonatos del mundo en ruta, entre sus muchas victorias.

 

     Pero a lo que vamos; ¿cuántas veces hemos mandado a alguien o nos han mandado a “hacer puñetas? Mandar a alguien a “hacer puñetas” es una expresión que se utiliza cuando quieres deshacerte de alguna persona que te es molesta y deseas que se marche, dejándote en paz.

 

     Las puñetas son los bordados y puntillas colocadas en las bocamangas de las togas que utilizan algunos miembros de la judicatura. Su nombre procede del hecho de caer la manga sobre el puño. La confección de cada puñeta requería o requiere, un largo y entretenido trabajo, por lo que mandar a alguien a “hacer puñetas” es sinónimo de quitárselo de encima durante un largo tiempo.

     Con la desaparición de la industria de la punta, la técnica para hacer blondas, puñetas pañuelos, etc. quedó en el saber de las encajeras, que continúan confeccionando para disfrute propio y transmiten sus conocimientos a quien los quiere aprender. Quizás os preguntéis ¿qué tiene que ver esta historia con la crónica de hoy? Pues sencillamente, cuando el año pasado escribí la crónica de Banyeres, misma excursión que la que nos ocupa, mencioné el monumento a la “puntaire” que hay en la rotonda de entrada a L'Arboç,diciendo que en otra ocasión os hablaría de el, más que nada para tener un conocimiento de aquellos lugares por los que pasamos en nuestras excursiones y que nos pasan desapercibidos.

     El encaje de bolillos es una actividad muy arraigada y destacada en L'Arboç. De hecho, la “Punta Arbocenc”, que destaca por su originalidad en los motivos ornamentales y las técnicas desarrolladas, ha sido declarada Oficio Singular de Cataluña. Además, el municipio cuenta con el Museo de Encaje de Bolillos de L'Arboç, donde se encuentran expuestas más de 500 piezas de “Punta Arbocenc” que se pueden visitar tan por libre como con una visita guiada y “L’Associació Catalana de Puntaires” a elegido la villa de L'Arboç para acoger y organizar la “XXXI Diada de la Puntaire de Catalunya” que tendrá lugar en el 2018.

     Y después de haberos “ilustrado” un rato con efemérides e historias de “puntaires”, espero que no me mandéis a hacer puñetas y paso a explicar lo que fue la excursión. Fuimos once los Velos que “renunciamos” a la “Remences” y formamos la tropa que cumplió con los 135 quilómetrros de la excursión programada a Banyeres del Pendés. A saber; el Pibe, el Miquel, el Camacho, el Pastillas, el Seve, el Dani, el Valencianet, a quien no veíamos desde el 11 de marzo en la excursión a Casablanca, el Adrià, el Nico, el Joaquín y el Cinto.

     Como era de esperar, el grupo se mantuvo compacto hasta llegar a las costas de Garraf, a partir de allí, también como era de esperar, se marcharon el Nico y el Pastillas y el pelotón se desintegró. Se formó un dúo perseguidor compuesto por el Valencianet y el Cinto, mientras que por detrás, con algunos intervalos circulaban el Miquel, el Seve y el Pibe y el resto de los once.

     Después de reagruparnos en la gasolinera de Sitges, re emprendimos la marcha al “tran tran” hasta S. Perede Ribes, pero una vez cruzada la población el Nico y el Pastillas impusieron un ritmo bastante fuerte, pero asequible para el resto del grupo. Todo cambió cuando dejamos la C-31 y giramos a la derecha por la BV-2115, para cubrir los largos y “pestosillos” 15 kilómetros que nos separaban de la entrada de L'Arboç, a 3 kilómetros de Banyeres. A partir de allí fue un “sálvese quien pueda”. Se enzarzaron el Nico y el Pastillas en una lucha personal con un intruso que se les unió y al que acabaron dándole “plaka plaka”. Por detrás fue muy distinto. Mientras El Seve, el Miquel, el Pibe y el Valencianet, se debatían entre ellos, finalmente circulaba una gupeta compuesta por el Dani, el Joaquín, el Camacho, el Adriá y el Cinto, quienes cubrieron los 15 kilómetros, con la calma y disfrutando de la gran belleza que ofrece el entorno que bordea el Pantano de Foix, declarado hábitat de interés comunitario (incluiré en el álbum de fotos algunas en las que se puede admirar el citado paraje).

     Aunque seguro que nadie reparó en el monumento de “la puntaire” que cito anteriormente, nos reagrupamos en torno a el y desde allí nos fuimos derechitos al restaurante El Jardï, para seguir disfrutando, esta vez de un suculento almuerzo a base de tortillas con jamón o con atún, según los gustos de cada uno, sin que faltara las correspondientes bebidas también según el gusto de cada uno.

     Una vez satisfecho nuestro voraz apetito, nos dispusimos a emprender la ruta de regreso, no sin antes pagar religiosamente, nuestras consumiciones y hacernos la típica foto de familia en la que faltaron el Pibe y el Miquel quienes salieron algo antes con objeto de hacer algunos kilómetros más y unirse al grupo posteriormente. Pero lo más destacado del regreso fue la escapada protagonizada por el Camacho y el Joaquín los cuales se mantuvieron escapados desde S. Jaume dels Domenys hasta casi Vilafranca, sucumbiendo ante el empeño del Nico en anular la escapada. Fue una lástima, pues aunque tuvieron sus minutos de gloria, después del esfuerzo, que no fue poco, tenía todo el derecho de disfrutar de su escapada hasta el reagrupamiento de Vilafranca. Bravo por ellos.

      Sin embargo el ritmo no decayó, aunque los kilómetros empezaban a notarse en las piernas, se tiraba fuerte en los repechos y el grupo se estiraba y perdía unidades. Pero fue pasado S. Sadurní cuando se rompió definitivamente quedando, en el reagrupamiento de Gelida, reducido a cuatro unidades; El Nico, el Paastillas, el Miquel y el Cinto. Desde Gelida había la opción de continuar hacia Martorell o regresar por La Creu d'Aragall, siendo esta última opción la que tomaron el Dani, el Valencianet, el Pastillas, el Nico, el Adrià y el Cinto. Por cierto un bravo por la valentía del Adrià. Como todos sabéis hace tan solo un par de meses que sale en bici y ya se atreve con retos como el de la excursión que hoy nos ocupa; 135 kilómetros y tomar la opción de regresar por La Creu. Espero que haya heredado los genes de su abuelo.

     Y para terminar recordaros que la próxima excursión para el domingo día 20, está programada a La Bleda. La ida por Martorell, Gelida, S. Sadurní, Plá del Penedés, Guardiola de Fontrubí, La Rovira Roja y La Bleda. Regreso por; Vilafranca, Avinyó Nou, Ordal, Molins de Rei. Adjunto ruta y perfiles más abajo.

     También recordaros que en Bicicletas Marco de la calle Renclusa, 50 de l'Hositalet, está la tienda y taller de nuestro compañero, amigo y mecánico de confianza Rafa, donde podeis disfrutar de un 10% de descuento en materiales y mano de obra.

Hasta la próxima un abrazo a todo/as. Cinto.