6. jul., 2018

CRÓNICA S. QUINTÍ DE MEDIONA

        Hola a todo/as querido/as Velo/as; como no podía faltar a mi crónica semanal y como el Cinto cumple lo que dice y dice lo que cumple, aprovechando nuestro paso del domingo día uno, por S. Quintí de Mediona, tal como os anuncié en mi última crónica, os voy a relatar la leyenda de “Els Homes Vermells”.

         La “Cova del Bolet”, es un yacimiento arqueológico de municipio de Mediona en la comarca del Alt Penedés. Una de las leyendas que se tejen en torno a la cueva, es una historia que cuentan los más viejos de lugar, desde Mediona a S. Martí de Sarroca, pasando por La Llacuna. Según dicen, había en la parte más profunda de la cueva, un grupo de figuras humanas pintadas de color rojo.  Pero nadie osaba entrar tan adentro de la cueva pues según cuentan, aquel que osara estorbar a los hombres rojos caería para siempre en la mala suerte y recibiría un terrible castigo. Y es que aquellos hombres pintados los habían dejado los moros en la profundidad de la cueva para que guardaran los tesoros que tuvieron que ocultar cuando fueron expulsados de las tierras que ocupaban. Creían que pasado un tiempo podrían volver al país y recuperar sus tesoros, y mientras tanto los hombres rojos de la “Cova del Bolet” los protegerían, asegurándose así de que nadie osaría acercarse. También, según dicen (yo no me lo invento), los hombres rojos pintados en las paredes tenían una inscripción debajo de la lengua, que decía; “Que nadie se atreva a acercarse”.

          Sin embargo, pasados muchos años, cuando ya casi nadie recordaba la historia, un atrevido y valiente joven, se adentró hasta donde se encontraban los hombres rojos y con un mazo hendió la frente de aquellos hombres y de la pared cayó mucho dinero. Pero no sabemos si la mala fortuna o la desgracia cayeron sobre sus espaldas, lo que si sabe es que aquel valiente ya nunca más tuvo que padecer por falta de dinero.

           Y esta la historia de “La Cova del Bolet”, la siguiente historia remite a la que, domingo tras domingo, escribimos los “abnegados sufridores” del Velo, con nuestras excursiones y sus batallitas. Y como la del pasado domingo no podía ser menos, habremos de explicar que quien la “lio parda” fue el Valencianet de cara a Capellades, previo tirón del Rafa a quien le dio el relevo pasado el cruce de S. Esteve de Sasrovires, para poner el grupo en fila hasta la rotonda de Piera donde tras doce agónicos kilómetros, se paró para realizar el primer reagrupamiento y, donde el Oscar y el Cinto aprovecharon para fotografiarse con el nuevo modelo de bici que el Velo llevará la próxima temporada (antipinchazos garantizado).

            No remitió el ritmo hasta el segundo reagrupamiento a la entrada de Capellades, antes bien, algunos tirando fuerte en el repecho anterior a Vallbona d’Anoia y con el Rafa exhibiéndose en la bajada, fueron otros diez kilómetros en los que se voló materialmente, hasta llegar al citado reagrupamiento.

              Mención especial para el amigo Blas Roldán, antiguo socio del Velo quien desde no hace mucho, ha vuelto la práctica del ciclismo y que nos acomapñó hasta Capellades. Un fuerte abrazo Blas y espero verte con nosotros con mayor frecuencia.

             Una vez reagrupados de nuevo, parecía que la batalla iba a remitir, pero…cruzamos el pueblo al “tran, tran” y nada más girar a la izquierda por la C-244, dirección S. Quintí de Mediona, donde empieza el repecho de tres kilómetros de Claramunt”, arrancó el Valencianet seguido del Rafa y del Raúl a quienes el Cinto persiguió a corta distancia durante un kilómetro para, finalmente, ceder en vista de que la distancia se alargaba cada vez más. Y así terminó la batalla de la ruta de ida, con el Valencianet desmelenado seguido del Raúl, el Rafa y más atrás el Cinto con el Adri a quien esperó al observar que venía cerca de él. Cabe decir que uno de los primeros espadas, como sin duda lo es el Pastillas, tuvo que borrarse de tales lides porque el día anterior estuvo acompañando al Nico en su Everestig Montserrat, y realizó, ni más ni menos que siete ascensiones. Un bravo para él

         Y como el tema va de batallas y reagrupamientos, lo siguiente que tocaba era reagruparnos en torno a una de las mesas del restaurante “Cal Maristany” en cuyo patio de entrada y entre la sombra de una espesa arboleda, transcurrió nuestro reponedor ágape como era de esperar, entre las candongas y las  chuflas de los once que formábamos la cuadrilla y que éramos nada menos que; el Joaquín, el  Oscar, el Adrià, el Valencianet, el Cinto, el Patillas, el Raúl, el Camacho, el Seve, el José Vicente y el Rafa que satisfechos y saciados, nos dispusimos efectuar la foto de familia, no sin antes apoquinar los correspondientes ocho euros por persona, de nuestro particular condumio.

         Cumplidos los mencionados trámites, tomamos con mucho optimismo la ruta de vuelta; 17 km de rápido descenso, partiendo de los 490 m. de altitud hasta los 195 m. de la rotonda ubicada a la entrada de S. Sadurní. Poco después de la partida nos alcanzó un grupo muy numeroso, creo recordar según los maillots, de Martorell. Obviamente, no podíamos dejar pasar tan estupenda oportunidad de acoplarnos a ellos y disfrutar de rodar en medio del numeroso pelotón que se formó. La fiesta duró hasta el reagrupamiento de S. Sadurní, pero esos kilómetros compartidos fueron una verdadera gozada.

           Sin embargo, la batalla no terminó allí, se volvió a tirar a fuerte ritmo hasta Gelida y después hasta Martorell y finalmente, a pesar de que el tramo desde el Congost hasta Quatre Camins, entre obras y semáforos fue una carrera de obstáculos, cuando el que esto escribe comprobó el cuentakilómetros, este marcaba una velocidad media superior a los 28km, hora.

            Y esta es la crónica querido/as Velo/as, de otra de nuestras excursiones para recordar. Espero no haber aburrido más de lo necesario a aquellos que tengan a bien leerla, y en el supuesto de que haya sido así, recordar una cita del actor francés Martín Lamotte“Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado”.

            Adjunto el perfil de ruta de la próxima excursión al Monteny, con la opción de completar la ascensión a Coll Formic, los valientes que se atrevan. Por cierto, se me ha olvidado mencionar que de nuevo el Cinto, tuvo una avería en la cadena y en Gelida recibió el auxilio del Raúl y del Rafa, nuestro mecánico de confianza. Gracias a ambos y a todos en general por la solidaridad demostrada. Creo que, a partir de ahora, con cadena y piñonera nueva, ya no le volverá a pasar. Repasar bien las bicis y si detectáis algún problema no dudéis en llevarla a la teinda taller del Rafa, en la calle Renclusa, 50 de l’Hospitalet, donde podréis gozar de un 10% de descuento en material y mano de obra.

           Hasta la próxima un abrazo a todo/as.

            Cinto (el viejo globero).