13. jul., 2018

Texto

Enhiesto surtidor de sombra y sueño,

que acongojas el cielo con tu lanza.

Chorro que a las estrellas casi alcanza,

Devanado a sí mismo en lo empeño.

 

Mástil de soledad, prodigio isleño,

Flecha de fe, saeta de esperanza.

Hoy llego a ti, riberas del Arlanza,

peregrina el azar mi alma sin dueño.

 

Cuando te vi, señero, dulce, firme,

Qué ansiedades sentí de diluirme

Y ascender como tú, vuelto en cristales,

 

Como tú negra torre de altos filos,

ejemplo de delirios verticales,

mudo ciprés en el fervor de Silos.

Gerardo Diego

 

       Día 8 de julio de 1987, fallecimiento de  Gerardo Diego, poeta de la generación del 27 y autor del soneto que encabeza la crónica de hoy, considerado por muchos como el mejor soneto de la literatura española y cuyo tema principal es la desesperación de un alma ante la imposibilidad de hallar alivio a su zozobra mística

         Día 8 de julio del 2018; centésimo octogésimo noveno (189), día del año en el calendario gregoriano, quedan 176 día para finalizar el año. Excursión al Montseny del Velo Club Excursionista; opcional ascensión a Coll Formic, término municipal del Brull, situado justo a la entrada del parque natural del Montseny. La población está situada en la parte superior del valle formado por la montaña de Matagalls y el Plà de la Calma, a una altitud de 800m. sobre el nivel del mar lo que da unos planos fotográficos de la zona dignos de ver, divisando por el horizonte, por una parte, los Pirineos y por otra, Montserrat y La Mola; llegándose a ver la sierra litoral de Barcelona. Su patrimonio está declarado como bien de interés cultural y está compuesto básicamente por; la Iglesia de S. Martí del Brull, el Mas Casademunt (exsanatorio antituberculoso entre 1930 y 1956, posteriormente convertido en convento), el Castell del Brull (S XII), y las Murallas  de Montgrós (construcciones defensivas de los íberos ausetanos entre los siglos IV y III a. C.incluyo álbum de fotos).

          Naturalmente un lugar de tales características no podía estar exento de leyendas, una de ellas es la que se refiera al “Castell del Brull” conocido como “El Castell de les Bruixes” porque era allí donde celebraban sus aquelarres, a diferencia de otras zonas donde los habían de celebrar al aire libre y a escondidas. Y esto se debía a que las primeras brujas que habitaron la región, ayudaron con sus artes al señor de la zona a obtener su título nobiliario, obteniendo a cambio inmunidad y el castillo a su disposición para celebrar sus reuniones.

        En estas reuniones, como era habitual, se hacían sacrificios humanos y bailaban y adoraban al Diablo mientras éste tocaba el tamboril y el flaviol y mantenía relaciones con ellas en medio de tal desenfreno que podía escucharse incluso desde fuera del recinto.

         Sucedió que un día de 1619, una bellísima joven bruja, con tal de obtener la gracia del Diablo en la siguiente reunión, sedujo al mosén de la iglesia del pueblo y lo mató, exhibiendo posteriormente el cadáver como trofeo en la reunión.

         El obispo de Vic, puesto al corriente de lo sucedido se desplazó hasta El Brull e hizo apresar a la bruja celebrando el juicio en la plaza del pueblo y fue condenada a muerte. Los ciudadanos querían ahorcarla allí mismo, pero el obispo lo evitó y el castigo se celebró en un lugar secreto entre El Brull y Centelles, acabando así con la vida de la belleza de las aguas que era como nombraban los habitantes a la bruja después de haber admirada su belleza.

       Las otras brujas acabaron mendigando y emigraron a lugares más propicios para sus intereses, dejando en paz a los habitantes de El Brull.

        En la actualidad del Castell del Brull no quedan más que algunos restos y ya nadie puede morar en él, motivo por el cual un señor al que llaman “El tío del mazo” permanece emboscado por los alrededores a la espera de algún incauto “globero” al que atizarle con ganas.

        La historia empezó a las 7 de la mañana en el Mercado de Collblanc donde nos dimos cita unos cuantos Velos dispuestos a desafiar el calor, los kilómetros y la ascensión a Coll Formic (puerto de categoría especial), estos éramos; el Pastillas, el Rafa, el “Nuber two” (no le veíamos desde la excursión a Tarragona), el Miquel, el Seve, el Manel, el Joaquín, el José Vicente, el Raúl, el Manu, el Cinto y el Valencianet que se nos unió poco después de la partida. Doce en total quienes ufanos y arrogantes partimos con el ánimo presto a vivir una gloriosa jornada de ciclismo.

       Estábamos dejando a tras la gran ciudad cuando nuestra marcha se vio interrumpida por un inoportuno pinchazo del Miquel. Nada serio. Se marcharon por delante el Seve, el Manu, el Joaquín y el Manel,mientras el resto esperamos a que el Miquel reparara la avería. Por delante de los citados circulaban el Oscar y el Camacho que optaron por trasladarse hasta Montcada en la furgona. Ya éramos catorce.

        La batalla comenzó nada más cruzar Montcada y tomar la carretera de La Roca. Fue el Rafa el primero en tirar del grupo y mientras varios le dábamos algún que otro relevo, otros preferían reservarse, no sabemos si en previsión de lo que pudiera pasar más a delante o simplemente, con intención de reservar fuerzas para atacar cuando el resto estuviéramos exhaustos, fueron casi 20 km de intenso rodar.

        No tuvieron ntrascendencia los 7 km. desde La Roca hasta Cardedeu, pero una vez tomamos la C-251 dirección S. Celoni, el Nuber Two tomó la cabeza e impuso tal ritmo que sólo el Pastillas se atrevió a darle un par de relevos.

        Y así llegamos al cruce de Sta. Mª de Palautordera,, justo donde alcanzamos al grupo que circulaba por delante. 55 km desde que arrancamos en el mercado de Colblanc y casi 40km de batalla sin tregua ni cuartel, faltaban por cubrir los 14 hasta el pueblo del Montseny y 26 hasta la cima de Coll Formic para aquellos que tomaran la opción de ascender hasta ella y que no fueron pocos. Según las informaciones recogidas, los primeros en coronar fueron; el Pastillas, el Raúl, el Nuber Two, del que se dice pagó el despilfarro de fuerzas hecho anteriormente, el Rafa y el Valencianet. Por detrás circulaban el Manu. el José Vicente, el Oscar, el Camacho (bravo por él), y el Cinto con quien el Tío del Mazo se ensaño despiadadamente y sufrió lo indecible para llegar a la cima, pero dispuesto a hacerse la foto para dejar constancia del reto alcanzado, no cejó en su empeño y aunque llegó arrastrándose consiguió su propósito. Espero que no vuelva a ocurrirle, pero si se repite tendrá que ir pensando en “entregar la cuchara”.

      Sin embargo, como bien está lo que bien acaba, superadas las dificultades del Cinto y una vez reagrupados en el restaurante, llegó la hora del yantar. Comió cada uno de nosotros con gran deleite y avidez, para vamos a engañarnos, su bocata que mayormente fue de tortilla con jamón o de butifarra, sin echar nada de menos, pues quien quiso vino bebió vino, quien cerveza degustó cerveza e incluso aquarius o cocacola los más atrevidos. Después llegaron las infusiones y terminadas estas la hora de la partida; instantánea alrededor de la bonita fuente que preside la “Plaça de la Vila” justo al lado del restaurante donde hubimos colación, y partimos presto para enfrentarnos de nuevo al calor y a los 70 km que nos esperaban en la ruta de regreso.

       Pero el regreso al punto de partida no tuvo mucha historia. Bajamos en pelotón una docena de km, hasta que un repecho rompió la armonía del grupo dejando al Pastillas, al Rafa, al Raúl, al Valencianet y al Nuber Two encabeza. El resto del grupo fue un rodar al “tran, tran” con paz y amor y sin incidencias dignas de mención. En Montcada tomaron su furgona el Camacho, el Oscar y el Manu que se unió a ellos, mientras los demás cruzamos “Can Fanga” saltándonos un semáforo sí y otro también.

       Toda mi admiración para el Manel y el Joaquín por los más de 20 km extras que tuvieron que pedalear, primero para estar en Collblanc a la hora, después para llegar cada uno a su respectivo domicilio.

       Y esto todo por hoy querido/as Velo/as. Otra memorable excursión del Velo que pasará a la historia como “el día que al Cinto le pilló El Tío del Mazo subiendo Coll Formic”. El año pasado fue una indisposición intestinal, este año lo que todos sabéis; como no soy supersticioso, espero que lo sucedido haya sido fruto de la casualidad, Coll Formic no podrá con el Cinto. He dicho.

       P.D. si sirve de excusa, el sábado día siete estuve arreglando y limpiando el desván de mi casa de Corbera durante la mañana, el techo es inclinado y la mayor parte del tiempo tuve que estar con las piernas flexionadas o, como vulgarmente se dice, en cuclillas. Luego fue acarrear trastos inservibles hasta el contenedor pertinente. Por la tarde me tocó cambiar muebles de una planta a otra y de una habitación a otra. Me acosté a la 12,30, me levanté a las 5 a m. Lo último que me dijo Gloria, cuando salí de casa fue; “Vete en coche, almuerzas con ellos y te vienes” a lo que un servidor, chulito, respondió “pero ¿tú sabes lo que estás diciendo? tú crees que yo, el Cinto, ¿puedo permitirme ir en coche a Coll Formic? Ni loco, voy en bici aunque tenga que llegar arrastrándome. Así fue.

        Os doy mi palabra de globero que todo es tan cierto como el “melocotonazo” que pillé.

         Por cierto, mi bici repasada definitivamente en la tienda/taller del Rafa, respondió perfectamente (el que no respondió fue el Cinto) y no tuvo averías. Recordar; Bicicletas Marco, C/. Reclusa, 50 de l’Hospitalet.

          Para el domingo próximo la excursión está programada a El Plà de Manlleu; un recorrido duro, sobre todo en la ruta de ida, pero con unos parajes preciosos. En la ruta de vuelta bajaremos el “Coll de les Ventoses”, un descenso para disfrutar y gozar. Nos reagruparemos al final de la bajada en el cruce de  S. Jaume dels Domenys. Adjunto los perfiles de la ruta.

         Hasta la próxima, un abrazo.

         Cinto.