6. feb., 2019

Texto

         

     Cuenta una antigua teoría sobre la mitología que el mes de febrero tiene solo 28 días porque el emperador romano César Augusto, le robó un día para agregárselo a Agosto (Augusto en latín), mes este que fue nombrado así en su honor. Pero todos sabemos que, efectivamente es un mito. La historia del calendario gregoriano tal como lo conocemos hoy es más compleja que todo eso. Durante el siglo VIII a. C. se utilizaba el calendario de Romulus que tenía únicamente diez meses. Daba inicio en marzo cuando ocurría el equinoccio de primavera y finalizaba en diciembre.

       Y después de esta parrafada, seguro que algunos de vosotros/as, os preguntaréis ¿Y esto qué tiene que tiene ver con la excursión del pasado domingo? Pues la respuesta es: nada, pero tenía que empezar la crónica por algo y, ya que estamos en febrero se me ha ocurrido hacerlo contando esto.  

    Según el año refranero, “En febrero ya busca la sombra el perro”, pero como todos los refranes tiene su contrario, también hay otro que dice “Febrero, febrerín, el más corto y el más ruin” y para terminar con los refranes sobre el mes de febrero acabo de inventarme uno que por su simpleza podría inventárselo cualquier tontín; “En febrero inaugura la temporada el Velo”. Así que cada uno que se quede con el que más le guste.

     A mí personalmente, lo que más me gustó por lo mucho que disfruté, de lo poco que llevamos de febrero, fue la excursión del domingo pasado. La participación de lujo (fuimos 35), el ambiente inmejorable con la presencia, siempre emblemática, de las gentiles esposas de nuestros inefables y carismáticos compañeros de fatigas, Manolo Cánovas y Antonio Camacho; María Isabel y Mari. Sólo un pero; eché de menos al Nico, al Blas y al Paco Perona, aunque en contra partida pude disfrutar de nuevo, de la compañía de mi nieto Adriá, que en el recorrido de ida me sirvió de excusa para no meterme en la batalla de la ascensión a los Once.

      El remate de una mañana magnífica e inolvidable fue la batalla que hubo en la ruta de regreso, hasta la plaza de Vallvidrera. Un recorrido que siempre me ha encantado. Poco tránsito, paraje guapísimo, carretera de esas que llamamos “pestosillas” y que, tal como pronosticaba en mi crónica de la semana pasada, con las piernas “maduritas” por los desniveles acumulados, puso las cosas en su sitio.

     Terminado nuestro almuerzo social con el típico jolgorio propiciado por la ocasión y  espués de la típica y obligada foto de familia, con el grupo dividido por las distintas opciones para la ruta de regreso, optamos los más valientes, –entre ellos el dúo Calavera (hermanos Monsó) y el “Pescaíto”, que arrancaron los primeros para rodar a su aire– por tomar la ruta programada. Este pelotón de valientes quedó formado por el Presi, el Rafa, el Balbis, el Marcial, el Marc, el Raúl, su amigo Álvaro, el Oscar y quien esto escribe; el Cinto. Nueve en total salvo error u omisión. Se rodó más o menos a ritmo hasta las estribaciones de Valldoreix, donde la cuerda empezó a tensarse y el grupo a estirarse. Pero fue a partir de Les Planes cuando se rompió definitivamente, formándose por delante, un dúo compuesto por el Presi y el Marc, perseguidos por el Raúl y su amigo Álvaro y algo más a tras el trío “cantamañanas” formado por el Rafa, el Oscar y el Cinto.

     Se llegó en este orden a la plaza de Vallvidrera y, aunque la batalla se dio `por terminada se decidió hacer, lo que ahora se ha dado en llamar “un Tibi”. El Cinto tenía que regresar a Quatre Camins por Sta. Cereu d’Olorde, por lo que no las tenía todas consigo. Pero animado por la promesa del resto del grupo de que le acompañarían hasta “La Sergantana” (donde termina el último repecho en dirección Molins de Rei), aceptó y se unió al grupo.

     Nueva foto de familia en la cima del “Tibi” para inmortalizar el momento y regreso al “tran – tran” comentando los pormenores de la jornada con la promesa cumplida de que la grupeta acompañó a quien esto escribe, no solo hasta “La Sergantana”, sino que el Rafa tuvo a bien hacerlo hasta Molins de Rei, además del Raúl quien también se unió a ellos, por tener que regresar par S. Vicenç dels Horts,

     Para el próximo domingo, 10 de febrero, la excursión está programada a S. Quirze del Vallés. Según los importantes restos arqueológicos encontrados dentro del término municipal, S. Quirze del Vallés tiene una ocupación poblacional de 6.000 años de antigüedad, cifra que nos transporta a la edad del neolítico (más o menos la mía).  En siglo XIII aparece como S. Quirze de Terrassa y en el XV, alterna con el nombre de S. Quirze dels Galliners, haciendo referencia a la “Serra dels Galliners” (adjunto este enlace para los que quieran saber más sobre este paraje, http://www.sqvnatura.org/serra-de-galliners/). Después de la guerra civil, durante la dictadura, con la toponimia franquista pasó a llamarse S. Quirico de Tarrasa y finalmente, en 1976, no sin cierta polémica, pasó a llamarse definitivamente, S. Quirze del Vallés. Más que nada, que lo sepáis.

    La ruta de ida está programada por Molins, Castellbisbal, Terrassa y S. Quirze, por tanto, en esta ocasión habrá que salvar la ascensión a Los Once por Castellbisbal. Y la de ruta de regreso por Sabadell, Cerdanyola y la ascensión al Forat del Vent.

     Respecto a esta excursión, todavía conservo en mi memoria el globo que agarré el año pasado del que no pude sustraerme a reflejarlo en la crónica correspondiente en la escribí lo que sigue:    Se fue estirando el pelotón de los diez, y el que esto escribe, empezó a pagar el tributo del esfuerzo realizado en la ida. Cubiertos los dos primeros quilómetros, con un dolor de piernas de la ostia, pilló un globo de los que hacen época. Descolgado y más hundido que el Titanic, como alma en pena, se limitó a subir al “tran tran” (aunque me lo hubiera propuesto, no hubiera podido ir más deprisa), en compañía del Pibe y con el Joquín pisándonos los talones. Me acordé de Gloria que antes de salir de casa le dije:  —Cariño, he bajado 200 gramos, hoy voy a volar—. Y me respondió: —Déjate de tonterías que ya no tienes edad— ¡Cuánta razón había en esas palabras mi querida esposa, y cuánta sabiduría en ellas! El problema es que el próximo domingo se me habrán olvidado. Y, efectivamente, al domingo siguiente se habían olvidado las sabias palabras de mi querida y amantísima esposa.

      Y por hoy nada más mis querido/as amigo/as, solo desearos que seáis muy felices en lo que resta de semana y espero encontrarme de nuevo con vosotros en la próxima excursión del día 10 de este mes. Y recordad; para repasar y reparar nuestras bicis o comprar algún material que nos haga falta, nada mejor que dirigirnos a Bicicletas Marco, de la calle Renclusa, 50, de l’Hospitalet, donde seremos atendidos por nuestro compañero y mecánico de confianza, Rafa Marco y donde gozaremos de un 10% de descuento en material y mano de obra.

     Hasta la próxima un abrazo.

     Cinto, el (cada vez más), viejo globero.

P. D. Adjunto perfiles de la próxima excursión