20. mar., 2019

Texto

     Volviendo a la lógica infantil; Elena, la segunda de mis tres hijas, licenciada en pedagogía terapéutica, que desempeña su trabajo en un E A P (equipo de asesoramiento psicopedagógico), de una escuela pública, me contó en cierta ocasión, la historia de un niño procedente de China, alumno de su escuela, adoptado por una pareja catalana.

      Cuando a sus padres adoptivos les concedieron la adopción, era una niña, pero con el paso del tiempo descubrieron que, aun sin llegar a rechazar su anatomía de origen, pensaba y sentía como un niño hasta el extremo que solía decir que tenía un pene escondido

      Puesto en conocimiento de los servicios sociales, fue tratado por los psicólogos correspondientes. Actualmente tiene totalmente asumida su orientación sexual, en la escuela se siente integrado como niño y si alguien le pregunta si es diferente a los otros niños, responde con contundencia; “Sí, yo soy chino y los otros niños no”.

     Así es la vida.

     Era el día 17 de marzo del año 180, Marco Aurelio, al que llamaban el Emperador Filósofo, se disponía a morir víctima de la peste, a las puertas de Vindobona, la actual Venecia. Un tribuno se acercó al lecho del moribundo y obediente a la norma le pidió la consigna.

     —Dirígete al sol que nace —balbució el emperador—, porque yo me pongo.

     Y, en efecto, con las claras del día dejó de existir. Había reinado durante 19 años, entre dificultades, guerras no deseadas y con una ardiente sed de paz, de justicia y de templanza. Este ideal estoicista de marco Aurelio, se había puesto de manifiesto en vísperas de ascender al trono. Mostraba entonces una profunda tristeza, y como su madre, sorprendida, se lo hiciese notar, exclamó apesadumbrado:

     —Voy a reinar y ¿os extrañáis de mi melancolía?

    En las pausas de campaña escribía máximas y pensamientos de contenido casi cristiano: La mejor manera de vengarse de un enemigo es no parecérsele. Pronto lo olvidarás todo, pronto serás olvidado.

     No se cansaba de predicar la misericordia y el perdón entre los hombres y cuando en cierta ocasión, víctima el mismo de una conjura cortesana, hubo de remitir al senado los autos del proceso para su dictamen, lo hizo con esta advertencia:

     —Quedan exentos de castigo y de toda nota de infamiacuantos participaron en la conjuración, y sea dicho, en vuestro honor y en el mío, que nadie por ello sufrió daño sino los que perecieron en los comienzos de la insurrección. ¡Lástima que a estos no pueda devolverles la vida! ¡La venganza es indigna de un monarca!

     ¡Hay qué ver cómo pasa el tiempo! Han transcurrido 1839 años del fallecimiento del Emperador filósofo y parece que fue ayer. El caso es que, como también los cicloturistas globeros del Velo, tenemos nuestra particular filosofía y en cada uno de nosotros existe un filósofo más o menos manifiesto, en tal día como el reseñado, unos cuantos, de estos filósofos, nos dispusimos, muy filosóficamente, a pasar una de esas mañanas domingueras que tanto nos hacen disfrutar (no es filosofía “barata”, que nadie se engañe).

     Me atrapó el Oscar en S. Boi, cuando me dirigía a la rotonda de las Filipinas a reunirme con el grupo. Me preguntó si me “faltaba mucho para León”, naturalmente le respondí que, de momento, “la melena”. Llegamos al lugar con tiempo sobrado por lo que decidimos rodar en sentido contrario hasta ver aparecer el pelotón que, en esta ocasión lo formaban, el Pastillas, el Raúl, el Álvaro, el Rafa, el Marcial, el Sergi, el Blas, el Seve, además de los Tusinus, el Johan Penín y el Jose, este último conocido como el “Zape” que unidos a ellos el Ocar y quien esto escribe, formamos un respetable pelotoncito de doce filósofos, dispuestos, como he dicho antes, a disfrutar de una estupenda mañana de ciclismo, acompañada por un tiempo primaveral.

     La excursión, en un principio programada a Sitges; ruta de ida por la autovía de Castelldefels y regreso por S. Climent, tuvo que reprogramarse por coincidir con el Rally de coches de época que se celebra cada año por estas mismas fechas. Así pues, se decidió prolongar la ruta de ida hasta Canyellas y regresar por el Ordal. Una ruta que, dicho sea de paso, me encanta.

     No se rodó a ritmo excesivamente alto por la autovía de Castelldefels, pero a unos escasos 200 m. antes del primer repecho (el que da acceso a la rotonda), el Pastillas, sabedor de que, si el Johan Pinín llegaba junto a el a la Maladona, le batiría en el sprint, saltó del pelotón con un fuerte demarraje. Ya no fue alcanzado y llegó solito a Sitges. Del resto nada puedo decir porque, como a mí me cuesta seguir el ritmo cuando los acelerones son muy fuertes,  opté por no inmiscuirme en la batalla y ascender a.”tran – tran”. La ruta era larga y tiempo tendría de meterme en otros berenjenales.

     Nos encontramos con la grata presencia del Joaquín y el controvertido Paco Perona en el reagrupamiento de Sitges. Se dieron la vuelta los dos Tusinus el Johan y el Zape y se desvincularon del grupo el Raúl y el Álvaro que tenían la intención de hacer un recorrido más largo.

     Arrancamos los demás, dispuestos a cubrir los 13 kilómetros que nos separaban de Canyelles. La carretera que conduce hasta dicha localidad (B-158), es sinuosa, con leves repechos, muy tranquila y sin apenas tránsito, y la belleza del paraje por el que discurre hasta desembocar en la C-15 justo a la entrada de Canyelles, se hace merecedora de tomarse el trayecto como un paseo y disfrutarlo como si de un regalo se tratara (personalmente pienso que nuestras rutas están plagadas de regalos como el mencionado).

     Pero el ciclismo se puede disfrutar de varias maneras y una de ellas es participar en la batalla cuando se tienen fuerzas para ello, así que, una vez hubimos dejado a tras Sitges, avivado el ritmo por el Pastillas y un destapado Sergi que se nos está revelando como un excelente rodador, se rompió el grupo formándose un quinteto compuesto por los dos mencionados más el Rafa, el Oscar y el Cinto. Sin solución de continuidad y al rebufo de los dos de cabeza que en ningún momento bajaron el ritmo, se llegó a Canyelles. donde se volvió a reagrupar el pelotón, para “asaltar” el casal donde estaba previsto reponer fuerzas y donde ya nos estaban esperando el Josemaría, además del Párraga y el Bartolo, estos dos venidos en coche como acompañantes.

      Transcurrió el ágape de los doce con las acostumbradas bromas y cuchufletas que amenizan momentos tan solemnes, pero sin los chistes malos del Pastillas y el Cinto (espero que no se les haya acabado el repertorio) y, acabado este, foto de familia y listos para el regreso que transcurrió plácido hasta S. Pere de Molanta, en donde hubo reagrupamiento, pero una vez se tomó la N-340, en dirección al Ordal, fue un “sálvese quien pueda”. Se fue incrementando el ritmo a medida que el grupo se acercaba al Ordal y, en un momento dado, el Pastillas abrió gas y se marchó solito y sin despedirse. Por detrás, de nuevo el Oscar, el Rafa y el Cinto, formaron el trío “cantamañanas” encabezado por el Rafa primero, que se tragó, durante varios kilómetros, un fuerte viento de cara, y por el Oscar después a falta de unos 400 m. para la cima (me hubiese gustado que en vez de un trío se hubiese formado un cuarteto en el que hubiese participado el Sergi).

     Dado el fuerte viento que soplaba en la cima del Ordal, nos reagrupamos, en esta ocasión, pasado el Lladoner, en un claro donde tocaba el solecito y donde el Rafa nos tomó una foto al Oscar y a mí, más que nada para presumir de postureo. Luego, reagrupados fuimos descendiendo hasta Quatre Camins y, como no quiero grandes cosas en mi vida, sino pequeñas cosas que hagan mí vida grande y estas excursiones  son una de ellas, me despedí del grupo con la satisfacción de haber disfrutado de una magnífica mañana de mi deporte favorito en la impagable compañía de mis amigos del Velo

      Para el próximo domingo día 24, la excursión está programada a Vacarisses; la ruta de ida por Molins de Rei, La Chatarra, el Congost  (sprint y reagrupamiento), Olesa (sprint y reagrupamiento), El Palomar y Vacarisses. La de regreso discurre por El Palomar, Les Ribes Blaves (tramo inédito), Rotonda del Suro (reagrupamiento), Ullastrell, Rortonda de Los Once (reagrupamiento), Castellbisbal, Molins de Rei (opcional ascender Sta Creu d’Olrde), y S. Just.

      Y mi consejo de despedida; tened vuestras bicis a punto para evitar averías desagradables y si alguna pieza no funciona correctamente, nuestro mecánico de confianza, Rafa Marco, os atenderá en su tienda taller de la calle Renclusa, 50, en donde los socios del Velos gozamos de un 10% de descuento en material y mano de obra.

     Hasta la próxima un abrazo.

     Cinto (el, cada vez más, viejo globero).