13. mar., 2020

Texto

     Momentos después de que su hija le anunciara su compromiso matrimonial, el padre le pregunto:

     —¿Ese chico tiene dinero?    

     —Todos los hombre sois iguales —repuso ella—. Esa fue exactamente la pregunta que el me hizo el respecto a ti.

     ASÍ ES LA VIDA

***********

 

      LA HISTORIA

     Y la historia continúa. Estábamos en el año 1965. La “Agrupación Pajareros las Gavias”, nacida en las tertulias que tenían lugar, como ya expliqué anterior mente, en “ca l’Estevez”, tenía como capitán de excursionismo al Luis Bahillo. Una vieja gloria quien afortunadamente todavía goza de buena salud, y la participación en la excursiones era muy numerosa.

    Una curiosa anécdota, sucedió en la excursión a tarragona del día 4 de junio. La salida estaba programada a las 5, 45 h. para salir a las 6. El Estevez no acudió al punto de salida porque salió con mucho retraso y se fue directamente hacia el Ordal (recordar que el punto de salida estaba ubicado en la Plaza Española de L’Hospitalet), Era costumbre entonces reagruparnos en La Creu del Ordal (no confundir con la Creu d’Olorda), situada en la cima de la carretera antigua. Como a la sazón no existían los teléfonos móviles y nadie sabía que el susodicho Estevez venía persiguiéndonos, cuando coronó el que creíamos era el último de los participantes, arrancamos sin más. Como es natural, se desató la gran batalla que, sin solución de continuidad, no dio ni un momento de respiro hasta que llegamos al lugar. Pero el amigo Estevez, lejos de tomárselo con calma se empeñó en querer “cazar al pelotón” (imperdonable para un veterano como el). El resultado fue que, naturalmente no cazó y llegó estragado y pilló tal globo que al regreso tuvo que coger el tren en Sitges porque se vio incapaz de subir las costas.

     Para ser justos y sinceros, habrá que explicar que a la sazón, éramos varios los que competíamos en la categoría de amateur, entre ellos el Mingo, el Moreno, el Herrero y un servidor (ver foto al margen). Los que competíamos tomábamos parte en las excursiones los domingos que no teníamos carrera y crueles y abusones como éramos, no dábamos tregua ni cuartel al resto.

        Otra de las anécdotas que recuerdo es  la “Champanada pagada por la caja” el día 15 de agosto de ese mismo año. Teníamos 1.165 pesetas recogidas (7 euros), y el evento se celebró en una de las cavas de S. Sadurní, en la que se bebieron 14 botellas de “champán”(entonces se llamaba así), que costaron 290 pesetas. Se pidieron 5 ensaladas que costaron 175 pesetas (cada quisque llevaba su bocadillo),  y con toda la generosidad del mundo, le dimos 15 pesetas de propina a la señora que nos sirvió. O sea  que en total se gastaron 480 pesetas. El equivalente de 2,88 euros. Vivir para ver.

     Y así, mis queridos amigos y mis queridas amigas, entre excursiones, batallas y anécdotas de las que puedo contar infinidad, domingo tras domingo, Íbase fraguándose la esencia de nuestro club, que para hacer honor a su orígenes, quizás deberíamos celebrar, no ya el 50ª aniversario, si no el 65ª o en el maillot conmemorativo poner  “CICLISMO DESDE 1955”

     Continuará

**********

      LA CRÓNICA

     Pues después de contar otro retazo de la historia de los orígenes de nuestro amado Club, me toca ahora enfrentarme al teclado para narrar lo que fue la excursión del pasado domingo. Y digo enfrentarme porque hoy es uno de esos día en los que me he levantado con las ideas un tanto espesas y no sé cómo empezar. No es a primera vez que me pasa ni será la última, pero en esta ocasión, debe ser consecuencia de que las musas de la inspiración se han escondido en lugares ocultos por temor a contagiarse de ese maldito coronavirus que tanto está dando que hablar y no las encuentro por ninguna parte. En fin, haré lo que pueda aunque aburra al personal, porque como dice el proverbio “Quien hace lo que puede no está obligado a más”, por lo tanto no exigirme porque pa lo que me pagan aún hago demasiao ¿De acuerdo?

       A lo que vamos; a mí personalmente la ruta me encantó. Claro que dado mi carácter un poco poeta, me encantan todas. Sin embargo lo que no me encantó fue el desconcierto que provocó el desbarajuste que hubo en el restaurante a la hora del almuerzo. Tanto fue así que el Rafa pidió un bocadillo de tortilla con jamón y le querían hacer pagar el jamón entero. Yo pedí un bocadillo de lomo con el pan con tomate. Me sirvieron una rebanidata de pan en la que el tomate brillaba por su ausencia y cuatro trocitos de lomo. Menos mal que últimamente ando un poco desganado. Otra cosa fue la “rapidez” con la que nos sirvieron. Parece ser que andaban algo faltos de personal, porque la demora fue de más de cuarenta y cinco minutos. Pero más suerte tuvieron algunos que nos estaban esperando por haber salido antes (Balbis, Joaquín, Manel y Bartolo) y otros que decidieron no ascender hasta la rotonda de Vaquerisses (Perona, Blas y Camacho? (no estoy seguro).

      En lo que respecta a las batallas, el sprint del Congost fue para el Marc. El de la rotonda de Olesa, no tengo ni idea. Pero el primero en llegar al alto de Vaquerisses fue, nada más y nada menos que el pastillas quien, en un momento de inspiración o de alguna otra cosa que no sabemos, le dio plaka, plaka, al jovencito David.

     Después de las lamentaciones de lo mal servidos que estuvimos durante el almuerzo, a la hora de pagar ocurrió el desbarajuste de la cuenta presentada. Divido el importe por los comensales la cantidad a pagar resultó ser como si de un banquete hubiéramos disfrutado. Reclamó nuestro Gran Capitán el Seve, aduciendo que la cuenta tenía errores, pero como no hubo forma de aclararse, se tomó la decisión de que se pagara individualmente por lo que había consumido. Fui yo el primero en hacerlo; “bocadillo de lomo, cocacola y café, 7,5 euros”, o sea, correcto. Pero poco después salió el Rafa cariacontecido (no era para menos) porque de su bocadillo de tortilla, con vino y gaseosa y el café, le cobraron nada menos que 16 euros, si bien posteriormente, gracias a los buenos oficios del Seve le devolvieron 7 euros, creo recordar.  En fin, aclarado el tema con sus más y sus menos, se procedió a tomar la clásica foto de familia, para emprender la ruta de regreso.

       Pasaba nuevamente la ruta por “Les Ribes Blaves”, un paraje que recibe este nombre por un afloramiento geológico pizarroso de tonalidad azul turquesa, localizado entre Olesa de Montserrat y Viladecavalls, lugar de destino de muchos geólogos por su singularidad y uno de los puntos geológicos más importantes de Catalunya.

     El tramo hasta la nueva rotonda de Sta. María de Vilalba, tiene 6 kilómetros, con unos repechos discontinuos de algo menos de 1 km. al comienzo y descendentes los 5 kilómetros restantes, salvo algún suave desnivel que no desvirtúa el descenso. Aunque para algunos les pareció algo peligroso, a mí me encantó porque al margen de que el tránsito de coches fue nulo, opté por descender relajado y sin prisas.

     Después del reagrupamiento en el nueva rotonda de Sta. Mª Vilalba, nos tocaba enfrentarnos con la última dificultad de la jornada, o sea, la ascensión al Ullastrell (antes llamado el Suro, cuyo nombre fue tomado del bar restaurante ubicado justo a la izquierda cuando se corona el primer repecho).

     Después del tramo de descenso, obviamente tomaron la delantera en la ascensión, los más jóvenes o los más fuertes y marchadores y, piano, piano, formamos grupeta los menos jóvenes o los menos marchadores, como quiera decirse, pero en total fuimos 11; el Pastillas, Oscar, Rafa, Marc, Orlado (nuestro nuevo compi colombiano), Quiroga, Sergi, Seve, Blas, Perona y Cinto, lo que unos más gloria, otros con más pena, nos reagrupamos en la cima.

       Paro faltaba por librar la última batalla, esa que suele desatarse desde el descenso por Castellbisbal hasta Molins de Rei, si bien siempre se decide en el ligero desnivel que hay en el desvío de la entrada a Molins de Rei, después de varios ataques por parte del Marc en los últimos dos kilómetros, en los último doscientos metros, nos sorprendió el Perona  con un fuerte y seco demarraje al que solo respondió el Rafa viendo que nadie era capaz de salir a neutralizarlo. El problema fue que iba encerrado (el Rafa), por la parte derecha del grupo esperando que el Marc o el Pastillas salieran a por el Perona. Al comprobar que ninguno de los dos arrancaba, tuvo que salir por la izquierda. Yo que circulaba por la izquierda, me aparté para que pudiera arrancar con la intención de cogerle rueda. Pero, sabido es que como esprinto menos que San Patrás, me quedé a escasos metros de su rueda, sin embargo fueron suficientes para remontar al Perona que finamente se quedó clavado, llegar el segundo con el pastillas a mi rueda. Colorín Colorado.

       Y como es la hora de la despedida, debo confesar y confieso que esta crónica empecé a escribirla el martes por la tarde, pero por motivos varios, la he tenido que ir posponiendo hasta esta misma tarde (estamos a viernes día 13 de marzo y en estos momentos son la 19,01).

       La próxima excursión está programada a Sitges, la ida por Castelldefels y Costas de Garraf y el regreso por Viladecans S. Ciment. Obvio colgar los perfiles de ruta por la premura del tiempo, a parte de que las Costas de Garraf son archiconocidas por todos nosotros.

       Mi consejo de cada semana sobre lo de repasar vuestra  bicis y, ya sabéis, si algo no podéis solucionar, para eso esta nuestro mecánico de confianza el Rafa, en su tienda taller de la calle Ranclusa, 50 de l’Hospitalet

     Anates de despedirme quiero hacer mención de los compañeros que estuvieron en las Rutas del Vi i Cava; Miquel, Monsó, Nico, Cristina, Dani y Pibe, de cuya presencia en el evento dejaron constancia en el álbum de fotos que adjunto. Un abrazo para ellos.

     Hasta la próxima un abrazo a todos y a todas

     Cinto, el viejo globero.

     PD, A propuesta del presidente Dani Cánovas, queda suspendida la próxima excursión por el tema del coronavirus.