8. sep., 2020

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LA HISTORIA

Pues fábulas aparte, hoy quiero rendir homenaje a una mujer llamada Philippa York, que el próximo domingo, 13 de setiembre va a cumplir 62 años, Seguro que para la mayoría de los que lean esto, este nombre no les va a decir nada, excepto si les digo que, en la vuelta a España de 1985, se llamaba Robert Millard.

Robert Millard, actualmente conocido como Philppa York, nació en Glasgow (Escocia) el 13 de setiembre de 1958 y fue ciclista profesional entre los años 1980 y 1995, durante los cuales logró 24 victorias. Fue cuarto en el Tour de 1984, segundo en el Giro de 1987 y segundo en las Vueltas a España de 1985 y 1986. Sin embargo, aquí en España se le recuerda por la gran derrota que sufrió en la Vuelta del 1985. Robert Millard, estaba a punto de convertirse en el primer ciclista de habla inglesa en ganar una de las tres grandes vueltas.

El sábado 11 de mayo de 1985 (a la sazón, la Vuelta a España se corría en el mes de mayo), se disputaba la penúltima etapa, 200 km desde Alcalá a Segovia pasando por los altos de Morcuera, Cotos y Leones. Todo parecía indicar que el escocés del equipo Peugeot, se establecería por fin en la élite con su primera victoria en una gran vuelta. A falta de dos etapas para terminar la Vuelta, lo tenía todo a su favor y la situación era la siguiente:

1º Robert Millard

2º Pacho Rodríguez a 10 segundos

3º Peio Ruíz Cabastany a1:15 min.

4º Julián Gorospe a 5: 13 min.

5º Raimond Dietzen a 6 min

6º Pedro Delgado a 6:13 min.

Comenzada la etapa, el colombiano Pacho Rodríguez, segundo de la general, lanza un ataque en las primeras rampas de la Morcuera que el escocés responde con contundencia. Nada más empezar a subir Cotos, Millard sufre un pinchazo, pero no hay motivo para el pánico; dos de sus compañeros Pascal Simón y Roman Pensec, lo llevan de nuevo al grupo enlazando a menos de 1km para la cima. Pero antes de que Millard contactase con el grupo de cabeza, Pepe Recio (iniciado y formado en gran parte en nuestro club), saltó en fuga, y en el descenso de Navacerrada Pedro Delgado consiguió enlazar con él. Así se formó el dúo de cabeza que hasta entonces no representaba ningún peligro para Millard ya que Delgado se encontraba a más de 6 minutos del líder. Faltaban 69 km a meta. ¿Cuál era el problema entonces? Que Robert Millard se creía dominador absoluto de la situación pues rodaba en cabeza del pelotón con el segundo y el tercero de la general a su lado.

Empezando a subir Los Leones, la ventaja de los escapados era de 2 minutos y 56 segundos. En la cima la diferencia había aumentado a 3 minutos y 15 segundos. Perico había acortado a más de la mitad su déficit de la general. Pero las referencias de la organización eran inexistentes, había una sola moto encargada de pasar información, sin pero esta no aparecía por ningún lado y el director deportivo de Millard o era incapaz de llegar a su lado o bien desconocía la situación.

En la cima de los Leones, en las imágenes se puede ver a Cabestany, tercero de la general, como se coloca al lado de Millard y, jugando al despiste, le felicita dándole la mano diciéndole “La carrera es tuya”, un gesto por el que fue criticado en más de una ocasión, pero hay que decir que cuando Perico atacó a 69 km de meta, estaba a más de 6 minutos de Millard y no se podía considerar como alguien que pudiese desbancar al escocés.

Por fin, a falta de 26 km de meta el bueno de Robert Millard se da cuenta de que se le está escapando la Vuelta cuando su director Berland, acerca el coche de equipo y le pone al tanto de la situación; Pedro Delgado va por delante con más de 4 minutos de ventaja. Todavía hay tiempo para la reacción. Pero justo en los próximos 3 kilómetros, Recio y Delgado aumentan la ventaja en casi otro minuto. Ahora saltan todas las alarmas, pero para desgracias de Millard, sus compañeros, Simon y Pensec, vienen descolgados y no aparecen. El escoces analiza a sus compañeros de grupo; son siete españoles, un holandés del equipo Panasonic (Gerard Veldscholten), un francés del Skil (Erik Guyot), que en un primer momento se ponen a tirar con Millard al frente del grupo, y el colombiano Pacho Rodríguez (segundo de la general a 10 segundos). Millard habla con él para hacerle entender que su segundo puesto está en serio peligro, pero la respuesta de este le deja de piedra. Rodríguez. Prefiere perder el segundo puesto si así consigue que Pedro Delgado gane la Vuelta. Los problemas de Millard se agravan cuando Gerard Veldscholten y Erik Guyot dejan de colaborar en la persecución y se dejan caer a cola del grupo. Así, es cuando el líder se ve atrapado en lo que se conoce como una “trampa 22” (es aquella situación en la que la persona se ve afectada por una regla en la que cualquier alternativa que elija, le perjudicará). Puede continuar la persecución, pero nadie le va a ayudar y es muy probable que cuando se encuentre agotado, Rodríguez salte del grupo para recuperar esos escasos 10 segundos de desventaja o puede guardar fuerzas y no desgastarse demasiado esperando los ataques de Rodríguez al final, corriendo el riesgo de perder la Vuelta. Finalmente decide ponerse a tirar, pero guardando algo de energía por lo que pueda hacer Rodríguez llegando a Segovia.

Faltan 17 kilómetros y Pedro Delgado sigue con Recio ya a 5 minutos y 12 segundos. El pobre Robert Millard sigue tirando mientras sufre los ataques de sus compañeros de fuga que se van turnando para atacarle y volver a ponerse a su rueda en cuanto este los atrapa.

En Segovia Recio gana la etapa. Al cabo de 6 minutos y varios segundos, la gente empieza a creérselo. Robert Millard toma la última curva y entra en la recta final de unos 400 metros. En esos escasos 30 segundos que le costó recorrerlos, perdió la Vuelta a España 1985.

El hasta entonces maillot amarillo, cruza el meta ajeno a su desgracia. En cuanto le dicen que ha pedido 6 minutos y 50 segundos, lanza una maldición al cielo segoviano, se desabrocha los calapiés y sale disparado al coche del equipo. Sus únicas palabras fueron pocas, pero significativas; “Todos y cada uno de ellos, estaban en mi contra”

Robert Millard, se cambió de sexo en el año 2003, pasando a llamarse Philppa York. Todo mi respeto para esa mujer, excelente ciclista de la década de los 80 y 90.