LAS CRÓNICAS DEL CINTO (ese viejo globero)

    La conquista de sí mismo es la mayor de las victorias

(Platón)

     Hola a todo/as querido/as velo/as; no podía empezar esta crónica sin hacer referencia a los mitos y leyendas que se cuentan entorno a nuestra querida y entrañable montaña mágica de Montserrat. Dicen los hombres de ciencia que las características geomorfológicas de su abrupto y seductor entorno con sus inverosímiles y caprichosas esculturas naturales que confeccionan el paisaje, fueron causadas por la erosión, los movimientos teutónicos y los sedimentos que se fueron depositando a lo largo de millones de años, y que hace más de 50 millones de años toda esa zona estaba ocupada por el delta de un río.

       Naturalmente un lugar así no podía estar exento de leyendas y misterios. Por ejemplo, se dice, que fue tal la conmoción y sufrimiento que se originó tras la muerte de Jesús, que la gran montaña emergió del subsuelo en señal de protesta o de tristeza.

       También se cuenta la existencia de dos pequeñas fuentes de agua que fluyen libremente por el interior de la montaña, a las que se les llaman “Las Mentirosas” porque incluso después de muchos días de sequía, de sus grietas mana agua a borbotones, lo que induce a pensar que quizás exista un gran depósito en su interior.

       Otra de sus leyendas es la se refiere a un leñador que se ganaba la vida talando árboles a golpes de hacha y vendiendo la leña que recogía de los bosques de la montaña. El trabajo era duro y sacrificado ya que se pasaba el día transportando fatigosamente los fajos de leña a los pueblos de la plana en la ribera del río Llobregat.

       El leñador hizo un trato con el diablo que le prestó un caballo rápido como un relámpago, llamado Bernat, para que le ayudara en ese trabajo. “Cavall Bernat, Cavall Bernat, Baixa la llenya al Llobregat” le decía el leñador al caballo el cual obedecía en un abrir y cerrar de ojos. Pero quien hace pactos con el diablo algo ha de dar a cambio y la condición impuesta por el diablo fue que al cabo de diez años el leñador debía de proporcionarle otro caballo de características similares.

        El leñador se hizo rico gracias a la ayuda del caballo Bernat, pero el día que se cumplían los diez años, el diablo le recordó la promesa que el leñador ya había olvidado. Ante esta circunstancia la esposa del leñador le rezó a la Moreneta y una luz inundó el lugar. Después del susto, el diablo y el “Cavall Bernat”, habían desaparecido y en su lugar apareció una gran piedra señalando hacia el cielo, y que actualmente recibe el nombre de Cavll Bernat.

     Y hablando de leyendas  Montserratinas;  decía el Nico en su blog, refiriéndose al slogan “escribe la leyenda”, que utilizan los amigos organizadores de la Polar GF la Mussara, que esa frase no acababa de cuadrarle y se preguntaba; “si escribo la leyenda de otros… ¿cuándo escribiré la mía?”. Pues bien, querido/as Velo/as, como es bien sabido por todos nosotros, nuestro querido amigo y compañero Nico ha logrado escribir su leyenda Montserratina a través del proyecto solidario Everesting Montserrat. ¿Cómo si no se puede calificar haber finalizado en un solo día, nada menos que 16 ascensiones a Montserrat, con un desnivel acumulado de 8848m con un total de 272 km recorridos?

      Sé que esta leyenda, pasará desapercibida para los eruditos estudiosos de los mitos y leyendas montserratinas, pero quedará inscrita en los anales del Velo como “La leyenda de la Everesting Montserrat” o quizás como “La leyenda del Nico en la Everesting Montserrat”, pero para todo nosotros siempre será recordada como algo extraordinario. Así pues, felicitemos a nuestro amigo y compañero Nico, no solo por el reto conseguido, sino también por su audacia y su tesón, y por tanto amor como pone en ese bello proyecto solidario en el que a través de la fundación Alba Pérez, se lucha por devolver la esperanza y la sonrisa a niños afectados por el Sarcoma de Ewing.

          Enhorabuena Nico y enhorabuena a todos los que le estuvieron arropando y ayudando a lo largo de todo el día.

          Un fuerte abrazo a todos.

          Cinto. (el viejo globero)