23. sep., 2021

LA LEYANDA DEL MANSUET

Me fue imposible, por motivos familiares, participar el pasado domingo en la excursión a Sitges; por tal motivo esta semana no se puede escribir la crónica de la citada excursión, pero no por ello voy a dejar de escribir una nueva entrada en nuestra web. Y lo voy a hacer narrando la leyenda del Mansuest, una corta, pero curiosa leyenda que se cuenta sobre las cuevas de Salnitre, de Collbató. Lugar este en el que está programada la excursión del próximo domingo, día veintiséis.

Aunque la ruta de la excursión discurre por ese duro puerto de Can Fosalba, con rampas hasta de un 15% (alguna algo más dura), seguro que todos habréis observado que, ascendiendo a Collbató, desde el cruce del teleférico (cruce la autovía C–55, con la carretera B–112), a unos escasos cuatrocientos metros de coronar, en mitad de una curva bastante abierta que gira a la izquierda, hay un indicador que pone Coves de Salnitre

Las cuevas del Salnitre, también llamadas cuevas de Collbató o cuevas de Montserrat, son unas cuevas perteneciente al macizo de Montserrat, antiguamente hubo explotaciones de salitre. En su interior alberga el conjunto de salas más grandes de Cataluña. Sus formas orgánicas y ondulantes inspiraron a Gaudí para obras como la Sagrada Familia.

La longitud visitable es de 549 metros con un desnivel de 20 metros y una temperatura interior de 14 ºC. La parte superior de la cueva no está adaptada para la visita turística, es la única zona que no es posible recorrer, el resto está iluminada a medida que el grupo de visitantes va avanzando por su interior.

Pero, ¿qué es el salnitre? Pues se trata del mineral de la familia de los nitratos que abundaba en las cuevas de Montserrat. Curiosamente fue el acúmulo de excrementos de las muchas colonias de murciélagos que habitaban las cuevas lo que propició la formación del salnitre. La descomposición de los excrementos sobre la roca calcárea termina por formar este preciado mineral, cuya extracción fue llevada a término por los mismísimos monjes de Montserrat durante varias centurias.

Cuenta la leyenda que durante la Guerra de la Independencia, corrió la voz por Collbató que venía un gran ejército que iba a pasar el pueblo a sangre y fuego. Inmediatamente se reunieron sus habitantes para ver qué hacer (En el año 1810, fecha aproximada en la que se sitúa la leyenda, la población de Collbató. No superaba las 300 almas contando mujeres, viejos y niños).

Todo el mundo daba consejos y muchos se ofrecían para prestar ayuda. Entre ellos se presentó el herrero del pueblo, llamado Mansuet, que era un hombre muy bravo y muy valiente. Dijo que él se comprometía a salvar a todos si se disponían a seguir sus instrucciones. Como lo tenían por un hombre de mucho sentido común y de muy buen razonamiento, creyeron que era capaz de sacarlos del mal trago que se les avecinaba y se pusieron a sus órdenes.

El Mansuet y todas las mujeres, los niños y los viejos que no se podían defender, llevando cada uno un paquete con las mejores ropas y joyas, se fueron hacia las cuevas, donde vivieron durante un tiempo esperando que pasara el peligro. Dentro de la cueva, a unos cuarenta palmos de altura, hay una gran cámara donde cabían de sobra todos los refugiados. Podían subir con una escalera de cuerda y, una vez todos arriba, la podían sacar. Desde la apertura de entrada un solo hombre con una escopeta podía defender toda la cueva y toda la gente. El Mansuet, que era un buen herrero muy diestro, se provisionó  de material propio para hacer armas. Mientras guardaba y hacía compañía a toda la gente que no se podía valer arriba de aquella cámara, no paraba de idear medios para defenderse si se presentaba el caso. De paso ayudaba a los hombres fuertes y jóvenes que se habían quedado en el pueblo dispuestos a hacérselo pagar caro a los franceses si entraban.

Pero cierto día, cuando ya hacía algún tiempo que todas aquellas personas vivían en la cueva, penetró un pelotón de franceses. Así que los vieron, el Mansuet hizo subir todos arriba de la cámara, y él se puso al pie con la escopeta a punto de disparar. Los soldados, con antorchas de viento, recorrieron la cueva y todo era buscar por aquí y por allá, pues comprendían que vivía gente, pero no encontraban a nadie.

Cuando ya se iban, una mujer imprudente dio un chillido y entonces buscaron mejor y vieron allí arriba un hombre solo que les apuntaba con un arma. Era el Mansuet, que les dijo:

—Os aconsejo que os vayáis, porque de no hacerlo no sabéis lo que os puede llegar a pasar.

Mientras hablaban, el Mansuet para asustarlos tiró una gran caldera de cobre que tenían para hacer la comida, la cual, al rodar rocas abajo, produjo un estruendo tan grande, que los soldados creyeron que se hundía la montaña.

Despavoridos, abandonaron las antorchas y salieron corriendo cayendo, por el barranco de tal manera que no quedó ninguno vivo. De este modo el Mansuet, solo, salvó la vida de casi todo Collbató.

Otras variantes de la leyenda identifican el Mansuet con un bandolero que actuó en los pueblos del entorno de la montaña de Montserrat y que se refugiaba en las cuevas del Salnitre junto con su compañera Marta.

Y es todo por hoy, mis queridos amigos y amigas del Velo. Espero que esta modesta entrada os haya gustado y os espero la próxima semana con la crónica de la excursión y con alguna nueva historia que contar. hasta entonces, una saludo del viejo Globero

Cinto