2. feb., 2022

Texto

Hola a todos/as mis querido/as amigo/as del Velo. El próximo domingo, día seis de febrero, inauguramos temporada y retomamos de nuevo el Campeonato de Cicloturismo con ilusiones renovadas y con la esperanza de que ese réprobo y malévolo virus, del que no hace falta decir su nombre, respete y permita a la humanidad entera poder llevar a cabo una vida plena y sin restricciones de ningún tipo.

Desde la junta del Velo, vamos a esforzarnos en ofrecer un campeonato que ilusione y anime a nuestros socios y socias a participar. Como novedad habrá una clasificación para las féminas, con trofeos incluidos, que, además, podrán optar a la clasificación general del campeonato.

En lo que a las excursiones se refiere, dentro de la excursión programada cada semana, se intentará buscar rutas asequibles y alternativas para aquello/as participantes que deseen hacer recorridos más cortos y menos exigentes. Por el contrario, cuando las excursiones sean más cortas y suaves, se diseñarán rutas alternativas para aquellos que deseen hacer un mayor kilometraje o una mayor dureza.

Por mi parte voy a estar otra vez con todo/as vosotros/as, cada semana, dando la tabarra con mis «soporíferas» crónicas, leyendas y cuentos. Es lo que hay y lo que tendrá que aguantar el que quiera leerme.

Hoy, para empezar, y como la próxima excursión está programada a la bonita población de Castellbisbal, os voy a explicar porque  los castellbisbalenses son conocidos como los Patarrojos.

LA LELLENDA

Dice la leyenda que Castellbisbal cuenta con uno de los diablos más antiguos, de todos los Países Catalanes. Y como todas las leyendas, ésta también tiene más o menos componentes de verdad. Lo cierto, sin embargo, es que el Diablo convive entre los castellbisbalenses, desde hace más de 2000 años. Como os iba diciendo, hace muchos, muchos años que el Diablo se enfrentó con una vieja masovera de la otra orilla del río. Ésta, como del Diablo no quería saber nada, hizo manos y mangas para engatusarlo.

Y es bien sabido que logró, maliciosamente, sus propósitos. El Diablo, engañado, tuvo que cumplir su promesa, y construyó un puente entre las dos villas más cercanas, Castellbisbal y Martorell. Este puente de que hablamos es nuestro conocido Puente del Diablo, que, aunque algunos lo quieren hacer de Martorell, la mitad pertenece a Castellbisbal. Continuamos. Así pues, el Diablo, viéndose encerronado, huyó monte arriba, escondiéndose en los bosques y sierras de Can Coromines y Can Nicolau de Baix. Los castellbisbalenses, hombres y mujeres de juicio, lo acogieron, primero con cautela, pero después con simpatía y buenos modales.

El Diablo, agradecido como estaba, tiñó todo el término de una tierra maravillosa, la conocida Tierra Roja. Éste era su territorio. De esta forma, a todos los habitantes de Castellbisbal que caminaran por los caminos y senderos del término se les quedarían las patas-rojas. De ahí la palabra que todavía hoy pervive y mantienen. Esta embadurnada, que a priori podía ser vista como una fechoría endemoniada era, por el contrario, una protección de la que gozaban los castellbisbalenses. Era lo que ahora llamaríamos un seguro, ya que el Diablo, con sólo un vistazo, identificaba los patas-rojas, y sabía en todo momento que estos eran sus amigos y amigas. Pero esto no es todo, a la vez servía para que éstos fueran reconocidos entre sus vecinos de Martorell, Molins de Rei, El Papiol, Sant Andreu, Rubí, Terrassa, etc.

Era tan grande la categoría que daba ser potarrojo, que ​​gozaban de unos privilegios como nunca. Nadie se atrevía a discutir o pelearse con un potarrojo para no caer en desgracia, ya que todo el mundo temía que el Diablo tirara sobre sí cualquier terrible maldición.

Los meses pasaban, y la tierra roja que engalanaba el pueblo daba muy buenos frutos y cosechas excelentes. Los aldeanos estaban contentos y satisfechos de tener, entre ellos, un huésped como el Diablo. Por este motivo, en los inicios, el pueblo pasó a llamarse Benviure; esto hacía referencia a cómo se estaba y se vivía, de bien, por esas tierras.

Con los años, todos los actos del Diablo fueron reconocidos como buenos y provechosos para los castellbisbalenses y fueron los otros pueblos los que condenaban el Diablo siempre que tenían desgracias. Un ejemplo esclarecedor es el siguiente. Mientras las villas cercanas a la orilla del río tenían miedo al agua y sus riadas, siempre atribuidas al Diablo, en Castellbisbal, fruto del esfuerzo de muchos, consiguieron, ahora hace más de cien años, que ésta llegue canalizada de abajo arriba. Y no sólo llegó el agua en 1911, sino que, además llego acompañada de la luz. "Esto es obra del Diablo" decían muchos de los vecinos. Fue tan grande el evento que los más viejos del lugar decidieron celebrarlo más que nunca. De esta manera, año tras año y hasta el día de hoy, el 20 de agosto celebran la Fiesta Mayor. Y como es evidente, no es a ningún santo a quien veneran, sino el mismo Diablo. (Otro día explicaré por qué la iglesia decidió construir un castillo y poner un obispo, para hacer frente al Diablo.) Pero todavía os diré más. Cuando hace 30 años un grupo de jóvenes decidió crear la Cuca y celebrarlo por las calles, no era más que una respuesta para rendir homenaje al Diablo, danzando todos juntos por las calles y plazas de la villa. Desde el primer Empaitafoc, que la presencia del Diablo y del pueblo en la calle en los momentos de fiesta no ha faltado nunca. Una presencia no sólo lúdica, sino también ritual.

 A los castellbisbalenses les llegaba la purificación mediante la luz y el fuego, y el bautizo mediante el agua. Esta liturgia, con los años, se ha enriquecido. Primero se incorporaron diablos, después los niños imitaron a los mayores e hizo su Cuca Petita, más tarde hicieron el Danissei, imagen totémica del Diablo. Personaje, que no es otro que el mismo Diablo. Con él, todos y todas saltan y bailan celebrando su bienvenida.

Y, para la semana próxima, espero y deseo contar con todo/as para explicar más historias e informaros de todo aquello que aconteceda en nuestro club, que sea digno de mención.

Hasta pronto, un nabrazo.

Cinto