4. mar., 2022

Texto

LA ANÉCDOTA

En una cafetería, un camarero temía la llegada de cierto cliente impertinente y bromista que siempre acostumbraba a hacer la misma «gracia».

—Buenos días, camarero, ponme un café con leche.

—Sí, señor

—¿Qué te debo?

—Un euro veinte.

El cliente llevaba preparado dinero suelto en monedas: exactamente, doce monedas  de diez céntimos y pagaba lanzándolas a lo largo de toda la barra lo que obligaba al camarero a recogerlas con paciencia.

—Una, dos, tres, cuatro… contaba el cliente mientras esparcía las monedas.

Pero llegó el día en el camarero creyó poder vengarse:

—Buenos días, camarero, ponme un café con leche.

—Sí, señor.

—¿Qué tebo?

—Un euro veinte.

El camarero vio con asombro que el cliente depositaba sobre la barra una moneda de dos euros y otra de veinte céntimos para facilitar el cambio.

»—Esta es la mía —pensó. Recogió las monedas y, con sonrisa maliciosa, le dio el cambio depositando diez monedas de diez céntimos diciendo—. Unaaaa, doooos, treeees… al tiempo que las esparcía por la barra, tal y como hacía siempre el cliente.

Una vez terminado el esparcimiento de monedas, el cliente, las recogió sin inmutarse y dijo:

—Por favor, camarero, ponme otro café con leche.

Esta historia muestra que hay que meditar y razonar antes de tomar decisiones para no tener que arrepentirnos después.

 

LA LEYENDA

 

En 1964 el ciclista francés Jacques Anquetil se encontraba ante la posibilidad de convertirse en el primer hombre que ganaba cinco Tours de Francia. Anquetil era en ese momento un deportista consagrado, con un palmarés excepcional que quería acabar de completar con ese Tour. Y lo cierto es que las cosas comenzaron bien para él, y pronto tomó una buena ventaja sobre sus rivales en la clasificación general. Pero todo se torció en Andorra.

Durante el transcurso de ese Tour un “adivino” francés que publicaba sus predicciones en la columna de uno de los periódicos galos de mayor tirada, escribió un día que Anquetil tendría una caída fatal durante la etapa de Andorra, perdiendo en ella la vida. Evidentemente esta predicción actuó en contra de la moral de Anquetil, que empezó a darle vueltas a la cabeza, estimando que, quizás, lo mejor era abandonar la carrera para no tentar a la suerte. Y fue en este momento en el que apareció la figura de su director de equipo Raphäel Gemianini.

Gemianini acaba de retirarse del ciclismo, y siempre había destacado por su inteligencia y astucia. Había sido un corredor muy fuerte, uno de los mejores del mundo, pero si en algo era indiscutiblemente el número uno es en el terreno mental. Y haciendo gala de esas artes comenzó a concienciar y mentalizar a Anquetil de que esos pensamientos negativos no le iban a servir de nada, y que la mejor forma de evitar aquella absurda predicción era llegar a la meta con ventaja.

El día después de la llegada a Andorra, era jornada de reposo; Anquetil se mostraba abatido y no queria salir de su habitación. Para animarlo Raphäel invitó a él y a su bella esposa, Jannine, a una gran fiesta que se celebraba en las inmediaciones del hotel. Aquí entró en juego una vez más la leyenda. Anquetil se dejó fotografiar comiendo una pierna de cordero asado. Sólo la llevó a los labios para la pose, dijo él más tarde. Comió y bebió como si fuera su último día, comentaron otros.

Al día siguiente Anquetil no terminaba de mostrarse confiado y sufrió un ataque de salida por parte de sus rivales más directos. Desmoralizado, enrojecido por el esfuerzo, tosiendo como un tísico, Anquetil reptaba por las rampas del gran puerto andorrano. A la cima de Envalira, el puerto más alto de los Pirineos, transitando a varios minutos de todos sus rivales, llegó solo, abatido y perdiendo la carrera. Todo parecía estar en su contra, porque, en teoría, de allí en adelante su desventaja no haría sino crecer y crecer

 Fue entonces cuando Gëmianini se puso a su altura con el coche y, haciendo gala de un conocimiento psicológico perfecto sobre la mente de un campeón del deporte, le dijo: “Jacques, si tienes que morir al menos hazlo en cabeza, como un campeón”. Anquetil escuchó aquellas palabras, sonrío y apretó, recuperando la moral y las fuerzas. Se lanzó a un descenso increíble entre la niebla, frenando sólo en una ocasión, según sus propias palabras.

Al final de la etapa no sólo había capturado a sus rivales, sino que les había dejado atrás, ampliado su ventaja, y sentenciando su quinto Tour de Francia, el más emotivo de todos los que ganó.

Nunca he amado la bicicleta, pero lo hice todos los días apasionadamente. Mi única aspiración en la vida es demostrar que puedo tener algo de razón aun estando completamente equivocado. Decía Anquetil

El quíntuple vencedor del Tour no pudo superar un Cáncer de estómago y falleció el 18 de noviembre de 1987, a los 53 años

 

LA CRÓNICA

Estamos en marzo, mis queridos amigos y amigas y, como dice el refrán; Marzo, marzuelo, un día malo y otro bueno. Pero, si alguien lo prefiere, también está ese otro que dice; El sol de marzo, cae como un pelmazo. Y, como de refranes sobre los meses del año hay muchísimos, no nos olvidemos de ese otro tan popular que se dice en Catalunya; Març, marçot, mata a la vella a la vora del foc y a la jove si pot. Pero como no es del año refranero de lo que tengo que hablaros, me centraré en lo que fue el almuerzo social del pasado domingo, día veintisiete de febrero.

Antes de entrar en materia, creo mi deber pedir disculpas por mi retraso en publicar esta sencilla crónica; es la consecuencia de haber alcanzado tan gran fama como escritor (baja Modesto que sube el Cinto). Conferencias, reuniones, presentaciones, firmas de libros… ¡Uf! Ha sido una semana con una agenda cargadísima… ¡Ejem! Que cada uno piense lo que quiera.

Según mis cuentas, fuimos treinta, entre socios, socias, simpatizantes y simpatizantas (si se me permite darle una patada al diccionario de la RAE), los que asistimos al evento. Naturalmente me hubiera gustado que hubiésemos sido muchos más y eché en falta a algunos que, por uno u otro motivo, no estuvieron. Confieso que me ilusionaba saber que podría saludar a amigos y a amigas, que hacía tiempo no veía. Además, fue muy agradable y gratificante conocer a la esposa y a la hija del Orlando, Katy y Karen, así como saludar a Diana, la pareja del Oscar. También el Pastillas, vino acompañado de su hija Laura, siempre tan sonriente y con unos ojos que le sonríen más que su propia sonrisa. No menos satisfactorio fue encontrarnos con la pareja José Antonio Balbis y Asun, a los que hacía meses que no veíamos porque se pasan todo el tiempo en ese pueblecito de Galicia, de cuyo nombre no puedo acordarme. Y no menos emocionante fue reencontrarnos con nuestro querido y entrañable amigo y compañero Rafa, acompañado de su gentil esposa, Clara. Tampoco faltó la pareja Fede y Magda ni la compuesta por el J Manuel Quiroga y su esposa   Laia, con esas dulces gemelitas, Julia y Emma, a las que pudimos contemplar correteando ya por los pasillos. También pudimos saludar al Pere Arajol y al Párraga, otros buenos amigos a los que no vemos con la frecuencia que nos gustaría. Y no quiero olvidarme de nuestra querida Isabel, con quien estuve conversando unos minutos y que poco a poco, se va recuperando de sus problemas de salud.

En fin, mis querido/as, amigo/as, del resto de los asistentes ¿Qué voy a decir? Fueron los habituales de casi cada domingo; El Nico, los hermanos Monsó (el dúo calavera), el Marc, el Blas, el Emili… y no sé si me olvido de algún otro. Si es así le pido mis más humildes disculpas. Y, para resumir, os diré que la fiesta no tuvo desperdicio. Compartir mesa, mantel y tertulia con todas estas personas, no tiene precio.

Antes de despedirme quiero haceros partícipes de un tema que os puede interesar: Según nos comunican nuestros queridos amigos; Rafa y Clara; Bicicletas Marco, hace liquidación de existencias y ofrece un 20% de descuento en todos los artículos; Bicis de carretera y de montaña, componentes, recambios, ropa, etc. etc. Creo que es una buena ocasión para proveernos de todo aquello que podamos necesitar para esta temporada que acaba de empezar. La tienda estará abierta todos los lunes, miércoles y viernes. No dejéis de ir a visitarla.

En la próxima excursión, programada a Ca la Teresa, conmemoraremos el memorial Albert Balbis; la hora de salida, a la ocho en la plaza del mercado de Collblanc, a las ocho quince, en la rotonda 10X10.

Un abrazo, y hasta pronto.

Cinto