31. mar., 2022

Texto

PREFACIO

Los diálogos que se incluyen en esta breve historia son fruto de mi imaginación, sin embargo, no desvirtúan el contenido real de la misma porque están basados en hechos que han sido documentados. Queda pues, al criterio del lector aceptarlos o rechazarlos.

Cinto.

 

TRIUNFO Y TRAGEDIA DEL «BELLO HUGO»

Chicarrón rubio de perfil perfecto visto sin bicicleta, Hugo Koblet, nació en Zurich el 21 de marzo de 1925. Parecía más un galán de cine que un campeón de ciclismo. Tal belleza unida a su elegancia y a la atención que dedicaba en el cuidado de su persona, le valieron los curioso apodos de «El bello Hugo» «El rey de la brillantina» y «El encantador pedealista». En efecto, apenas Koblet entraba victorioso en la meta, su primera preocupación era peinarse el cabello que aún brillaba por efecto de la brillantina y no permitía que la clásica foto de la sonrisa del vencedor dibujase, en lugar de una alegre sonrisa, una cansada y polvorienta mueca, incluso hubo quien aseguró que en las carreras llevaba un peine y una botella de colonia para adecentar su aspecto antes de atender a la prensa.

Hugo Koblet era hijo de Adolf y Héléna Koblet (pronunciado Kob-lett), panaderos de Zúrich . Vivía con sus padres y con un hermano mayor. Su padre y su hermano horneaban pan y pasteles y Hugo se limitaba a barrer el piso y hacer entregas en bicicleta. Criado en ambiente tranquilo y alegre. Sus quejas eran continuas cuando su madre, al quedarse viuda, intentó prepararle para la profesión familiar.

»—¡No puedo más, mamá! ¡Este calor del horno y este polvo de la harina, me ahogan, no lo puedo resistir! —se quejaba Hugo.

»—¡Ya te acostumbrarás! —respondía su madre— Y recuerda siempre que es precisamente este  calor y este polvo, los que te permite vivir como un señorito y el que te regalará pronto lo que tanto deseas ¡Una bicicleta de carreras!

Sí; la vida pareció ser otra cosa para Hugo Koblet, cuando su madre, manteniendo la solemne promesa hecha, le regaló una espléndida bici. Cuando años más tarde lo recordaba, se sonreía pensando que se trataba de un auténtico cacharro, de casi 20 kilos de peso, provisto de un portabultos. Sin embargo, a él le pareció que inmediatamente podría igualar las proezas de los más notables campeones suizos del pasado, como Oscar Egg[1] y Henry Suter[2].

»—Egg y Suter, fueron protagonistas de grandes gestas —dijo Koblet en cierta ocasión—  Fueron mis ídolos, supieron imponerse tanto en pista como en carretera y no me sonrojo cuando confieso que tenía los retratos de ambos en mi dormitorio.

Pero Koblet tardó bastante hasta llegar a ganar su primera carrera. En la primera que participó quedó en el 28º lugar de los 37 que acabaron la prueba. En la segunda abandonó y en la tercera quedo el 14º de los 32 que terminaron. Era más que suficiente para hacer perder la fe al más optimista, pero entre sus cualidades positivas contaba con la de poseer una voluntad formidable. Por lo tanto, continuó compitiendo a pesar de los poco alentadores resultados. Pero como todo buen afán tiene siempre su recompensa, pronto consiguió su primera victoria.

Fue en Berna, en el Gran Premio para Jóvenes, una de las carreras más importantes. En la salida se reunieron los mejores representantes regionales que no excediesen de 17 años. Koblet se escapó con Croci Torti[3], llegaron juntos a meta y consiguió sobrepasarlo por media rueda. Como anécdota curiosa os explico que el premio conseguido fue; un diploma, una medalla de campeón, una caja de chocolatinas y un bono que le daba derecho a un 15% de descuento si hubiese comprado un reloj en una determinada tienda (años más tarde le pagarían 700.000 francos diarios por participar en lo Seis días de París).

Aquella victoria en el Gran Premio de los Jóvenes fue el preludio de lo que más tarde logró alcanzar Hugo Koblet. Durante un banquete en el cual fue festejado, tuvo como vecino al que fuera su ídolo, Oscar Egg, que como buen entendido le dio algunos consejos, diciéndole entre otras cosas:

»—Puedo equivocarme, pero a mi entender, tú tendrías más éxito corriendo en pista que en carretera. Si quieres puedes entrenar bajo mi dirección.

»—Estoy a sus órdenes, señor Egg —respondió cuadrándose como un soldado.

Bajo las órdenes de Egg, Koblet conquistó el campeonato suizo de persecución, y fue uno de los más temibles adversarios para los superclase, Coppi y Bartali en ocasión de disputarse el Campeonato del Mundo de esa especialidad.

Pero el hecho de que las carreras en pista por aquel entonces eran poco frecuentes en Suiza, le obligó a tomar la decisión de simultanear pista y la carretera, y pronto, la clase que había en él, comenzó a brillar.

Su gran temporada la obtuvo en 1950. Ganó la Vuelta a Suiza y el Tour de Romandía y, justo en esta ocasión tuvo el segundo e importante encuentro de su carrera; esta vez con el excampeón italiano Learco Guerra[4]. Learco Guerra, retirado del ciclismo activo desde hacía varios años, había comenzado a construir bicicletas con su nombre y pensaba patrocinar un equipo para participar en el Giro de Italia.

»—Si corres para mi equipo, te pagaré 200.000 liras mensuales y otras 100.000 por cada victoria que consigas —le propuso.

»—Y ¿en el caso de que gane el Giro? —le preguntó.

Learco Guerra hizo un gesto vago y respondió sonriendo:

»—No pretendo tanto de ti; participan, Coppi, Bartali, Magni, Kubler, Van Stembergen… Por otra parte, el Giro es una carrera muy particular, piensa que nunca ha sido ganada por un corredor extranjero.

Cortésmente, pero con firmeza, Koblet respondió:

»—Sé muy bien quienes participan y sé también que se trata de una carrera difícil, pero en el caso de que la gane yo, ¿cuánto me pagará?

»—¡Esta bien! Te daré 500.000 liras ¿De acuerdo?

»—No; quiero un millón o no hay nada que hacer.

Guerra no quiso discutir; aceptó sin más ¿Por qué quitarle a aquel «pobre novel» el sueño de ganar la Vuelta a Italia?

Aquella vuelta a Italia tuvo un comienzo bastante vivaz. En la 6ª etapa, Koblet se unió a un grupo de fugitivos y ganó la etapa con más de diez minutos de diferencia sobre el pelotón en el que se encontraban todos los favoritos. Sin embargo, los grandes campeones convencidos de que aquellos diez minutos desaparecerían por completo en las primeras etapas de montaña, no se alarmaron. Pero no fue así, Koblet volvió a ganar en la 8ª etapa consiguiendo el liderato que conservó hasta el final.  Ganó el Giro con una ventaja de 5,12 minutos sobre el segundo clasificado Gino Bartali, y también el Gran Premio de la Montaña. Embolsándose, entre otras cosas, el milloncito prometido por Learco Guerra, quien no esperaba que llegase a pagar tan hermosa cifra. Pero el hecho no le amargó, pues la publicidad lograda con aquella victoria le compensaría en breve de la cifra desembolsada.

A partir de entonces, Hugo Koblet, –el bello Hugo, como muchos le llamaban– fue incluido, con justicia, en limitado elenco de los campeones ciclistas de fama internacional. Y él confirmó su espléndida clase venciendo en el Tour del año siguiente (1951), en el que ganó cinco etapas. También en esa temporada logró otras importantes vitorias, como El Gran Premio de las Naciones, contrareloj, por delante de Fausto Coppi.

Nunca volvió a competir al mismo nivel que el Tour de Francia de 1951.  Jean Bobet dijo que Koblet comenzó a sufrir en las montañas a 2.000 m, luego a 1.500, luego a 1.000 hasta que "lo vimos incapaz de cabalgar sobre la colina más pequeña" El autor Olivier Dazat dijo que las fotografías mostraban no al hombre guapo que había sido, sino a un ciclista que repentinamente envejecía. René de Latour escribió: "Hay un signo de interrogación sobre la vida de Hugo Koblet, el misterio de por qué nunca volvió a ser tan bueno como en el Tour de 1951, sin embargo algunos afirmaban que su organismo se debilitó como consecuencia de padecer una enfermedad venérea.

Se retiró del ciclismo en 1958, con un total de 70 victorias en su palmarés. Su matrimonio con la modelo Sonja Buhl, no fue bien y sus negocios fracasaron quedándose prácticamente, en la ruina, teniendo además, problemas con el fisco.

En 1964, murió de un accidente de tráfico en Uster, Suiza. Al parecer fue un suicidio. Un testigo presencial aseguró haberlo visto al volante de su Alfa Romeo blanco, pasar un par de veces frente a un árbol a gran velocidad; en la tercera chocó violentamente contra el árbol, muriendo cuatro días después a causa de las heridas que se produjo. Era el 6 de noviembre de 1964; tenía 39 años.

La vida de Koblet fue objeto de una película de cine, Hugo Koblet: Pédaleur de Charme, en 2010. Protagonizada por Manuel Löwensberg como Koblet, Sarah Bühlmann como su esposa Sonja, Chantal Le Moign y Dominique Müller  Atribuyó su declive al "abuso de dopaje". Fue dirigida por Daniel von Aarburg, quien incluyó películas de archivo y entrevistas con los contemporáneos de Koblet.

Y esta la breve historia del «Bello Hugo», mis querido/as amigo/as, del Velo. Espero y deseo que os haya gustado. No me preguntéis de donde he sacado toda la información, porque es largo de explicar; baste con deciros que ha sido un arduo trabajo de investigación en hemerotecas, artículos de ciclismo en diarios deportivos de la década de los 50, Wikipedia, etc. etc.

[1] Oscar Egg fue un ciclista suizo. Antes de la Primera Guerra Mundial consiguió en tres ocasiones el récord de la hora. También ganó dos etapas del Tour de Francia y una del Giro de Italia.

[2] Henry Suter, seis veces ganador del campeonato de Zurich (1919, 1920, 1922, 1924, 1928 y 1929)

[3] Croci Torti fue un ciclista suizo.  Profesional de 1946 a 1956 , participó en tres ocasiones en el Tour de Francia.

[4] Learco Guerra, nacido el 14 de octubre de 1902 en San Nicolò Po, Mantua. Fallecido el 7 de febrero de 1963 en Milán), apodado "la locomotora humana", fue un ciclista italiano, profesional entre los años 1928 y 1944, durante los que logró 72 victorias.

 

Escalofriante estadística.

El 15% de personas toman medicamentos por algún tipo de trastorno mental. lo que significa que el 85% restante anadan sueltas sin tratatamiento.

 

 

LA CRÓNICA.

Poco o muy poco puedo explicar de la excursión del pasado domingo, programada a Ca la Teresa. Todavía inactivo para la bici, quise esta vez acompañar a la «tropa en el almuerzo», cuyos participantes fueron; Pibe1, Monsó, Seve, Marc, Marcial, Fede, Quiroga, Oscar, Perona y Miquel, que aparecen en la foto de familia de álbum, (Ignoro que fue del Camacho que aparece en la foto del Gongost, pero no le vi en el almuerzo).

Antes de terminar, quiero recordaros que, por cese en el negocio, por los motivos que todos sabemos, Bicicletas Marco, nos ofrece un 20% de descuento en material y ropa. La tienda está abierta todos los lunes, miércoles y viernes. Una oportunidad que merece la pena aprovechar. No lo olvidéis.

Hasta pronto, un abrazo del viejo globero; ahora «en el dique seco»,

Cinto.

PD. Por motivos técnicos, no me ha sido posible colgar las excursiones programadas para el mes de abril. Quizás pueda hacerlo mañana mismo.