5. abr., 2022

Texto

TRES LECCIONES DE LA VIDA

No vivas de las apariencias; estas engañan

No vivas de mentiras; se descubren

No vivas por los demás; vive para ti

 

LA CRÓNICA.

No formé parte del grupo en la ruta de ida, pero ¡Por fin! Mis querido/as amigo/as del Velo, después de dos largos meses inactivo para el ciclismo, el pasado domingo participé en la excursión programada a Canyelles.

Receloso, prudente o miedoso, para qué voy a decir una cosa por otra; estuve dudando, en salir o no, hasta el mismo domingo a las 7,30 de la mañana Tuve que hacer un esfuerzo de voluntad (para que voy a decir una cosa por otra, repito), pero, una vez decidido, planeé la ruta que iba a seguir dejando el coche en Gelida. Me vestí de «torero» y marcando lento el volapié, cogí la bici, abrí la puerta y me llevé la primera cornada; me explico: Temperatura en casa 20º; temperatura fuera –1º y mi primer pensamiento; «Dos meses sin salir y se me ocurre hacerlo el día más frío del año». Me cogen ganas de volverme atrás, Pero, en fin, ¡qué le vamos a hacer! «De los cobardes nada hay escrito, según dicen» Claro que siempre es mejor un cobarde calentito en casa que un valiente en bici pelándose de frío, por la carretera de Gelida a S. Sadurní (para que voy a decir una cosa por otra). Pero sé que, si me vuelvo atrás, más tarde me arrepentiré y me sentiré mal. Abro la cancela que da a la calle y veo con horror una capa de hielo en el parabrisas del coche. ¡Hala, Cinto! Coge la manguera del jardín y pégale un manguerazo. Lo hago, pero obstinado, el hielo, quizás por el grosor, le cuesta deshacerse a pesar de que el agua sale con bastante presión. ¡Ya está! Con las manos heladas, cargo la bici y arranco hacia Gelida. Pongo la calefacción al máximo, porque pienso que cuando coja la bici será mejor hacerlo con el cuerpo calentito.

Mis treinta y cinco kilómetros desde Gelida hasta Canyelles, no tuvieron historia. Cogí mi ritmo, obvio decir que ando menos que San Patrás, y noté que el viento, aunque suave, soplaba de espaldas, lo cual agradecí, no sólo porque el esfuerzo sería menor si no porque, además, el frío lo notaría menos. Llegué a Canyelles, prácticamente al mismo tiempo que el grupo y me felicité por haber calculado bien. Fue una gozada saludar a los de la partida, que no fueron más que seis, (quizás el frío acobardó a más de uno), Monsó, Fede, Quiroga, Seve, Miquel y Camacho, pero sí, los que como yo, fueron los más valientes en desafiar al frío.

Fantástico el desayuno; los bocatas rellenos con lo que apeteció a cada uno, los hizo sabrosísimos por no decir suculentos, el pan que los envolvía, tostadito y crujiente, más las correspondientes bebidas, que nos procuró una agradable y amena tertulia que disfrutamos,

Las fotos tomadas fueron pocas, pero suficientes para dejar constancia de otra magnífica excursión del Velo, tanto por la belleza de la ruta como por los entrañables amigos que participamos.

Cumplida la formalidad de la foto de familia, nos aprestamos a regresar. Para tal menester, la ruta presentaba varias alternativas, pero finalmente se tomó la que yo había utilizado en la ida, pero a la inversa; ósea: S. Pere Molanta, S. Cugat Sasgarrigues, S. Sadurní, Gelida (el Fede y yo nos quedamos ahí), Martorell, Molins, S Feliu. Cabe resaltar que el ritmo fue plácido y el grupo permaneció, prácticamente compacto en todo momento.

Y, en cuanto a la excursión, poco más puedo contar, sólo insistir en que fue muy agradable formar parte del grupo y sentirme ciclista de nuevo.

En otro orden de cosas, pongo en vuestro conocimiento que en ausencia del calendario, que por motivos técnicos, no disponemos, la próxima excursión está programada a Hostalets de Pierola (ver perfil adjunto).

También quiero recordaros que, por cese del negocio, BICICLETAS MARCO, ofrece un 20% de descuento en bicicletas de carretera y montaña, así como en recambios y ropa.

Y nada más, mis querido/as amigo/as. Espero que esta nueva entrada, haya sido de vuestro agrado. Hasta la próxima, un abrazo.

Cinto.