13. abr., 2022

Texto

LA ANÉCDOTA

Hija ¿tienes novio?

—Sí, mamá

—    Y ¿quién es?

—¿Te acuerdas de Lorenzo, el hijo del farmacéutico que es médico y está acabando la carrera de notario, al que le robó la moto un yonki?

—Si

—Po el yonqui.

 

LA CRÓNICA

Pues nada mis queridos/as todos y todas. Hoy, antes de entrar en materia, voy a hablaros un poco de nuestra web. Según las estadísticas ha tenido 105.756 visitas, desde que se puso en funcionamiento; de las cuales, 26.751, corresponden a la portada.

Las «soporíferas», crónicas del Cinto, desde el 13 de setiembre del 2021, hasta la fecha, (todas las anteriores se borraron), han recibido 3.043, visitas (imagino que alguna de las personas que la visitaron se molestarían en leerlas).

El último álbum de fotos correspondiente a la excursión a Canyelles, ha tenido, 63 visitas. El calendario de las excursiones para el mes de abril, 31, visitas. La clasificación del año 2020, en el que no se pudo celebrar el reparto de premios como consecuencia del Covid, la han visitado 5.720 veces y la página «Contactar», 3,280 visitas (aunque ha habido muy pocos contactos).

Sin embargo, el total de visitantes que se han molestado en expresar que les gusta nuestra web, han sido tan sólo 22.

Y después de esta información que pongo en vuestro conocimiento, a lo que vamos.

 

Esperé a la tropa en el Congost. El tiempo no presentaba muy buen aspecto y pensé que, tal como sucedió en la excursión a Canyelles, la participación sería escasa. Sin embargo, aunque de un tiempo a esta parte la profusión de participantes no es como para tirar cohetes, me sorprendió agradablemente, contar un pelotoncito compuesto por; Nico, Seve, Sergi,  Miquel, Perona, Fede y Pibe, Sergi, Antonio y Orlando (estos tres últimos hacia tiempo que no los veíamos y me alegré de verlos de nuevo); diez Velos, más quien esto escribe, once en total. Buena participación.

La excursión programada a Hostalets de Pierola, se presentaba atractiva (colgué el perfil de la ruta en la web) y sé que, entre los compañeros tengo fama de guerrero; pero sabido es por todos que, por problemas de salud, amén de otras circunstancias (edad, kilos de más, varios meses sin apenas tocar la bici, etc.) mi estado de forma es deplorable y, por tales motivos, tenía decidido tomar la ruta de Martorell a Piera, por la Beguda, más corta y suave; tanto para la ida como para el regreso. Así que, en el reagrupamiento del Congost, saqué varias fotos y avisé de que no me esperaran. Preferí ir a mi aire, para no tener que forzar y para que no tuvieran que esperarme.

No puedo precisar cuantos kilómetros llevaba recorridos por la carretera de La Beguda, cuando empecé a notar en la cara unas ligerísimas gotas de lluvia a las que no quise dar importancia, sin embargo, aunque esas ligerísimas gotas no fueron a más, lenta, pero inexorablemente, fueron calando de tal forma que, a mi llegada al Casal, me sentía totalmente empapado.

No les fue mejor a los componentes del grupo. Llegaron poco después de mí, tan empapados como yo. Pienso que fue una suerte para todos que la temperatura, aun sin ser demasiado alta, no fuese tan baja como la del domingo anterior en la excursión a Canyelles. De haber hecho el mismo frío, mojados como estábamos, hubiésemos corrido el riesgo de pillar una pulmonía.

Con el desayuno reponedor, nos fuimos recobrando poco a poco, si bien aunque el servicio fue rápido para la mayoría, no lo fue para el Sergi, su amigo Antonio y el Orlando, que quizás debido a algún despiste, fueron servidos cuando el resto de comensales habíamos terminado. Quien más, quien menos ya sabe lo es quedarse el último en ser servido cuando los demás casi han terminado. El apetito no tiene paciencia y la espera ocasiona malhumor. Suerte que desaparece en cuanto te traen el bocata y empiezas a devorarlo.

Mientras desayunábamos, aunque el ligero sirimiri, había cesado, apelando al mal tiempo interpelé al Seve para regresar todos por la Beguda, puesto que la ruta de regreso estaba programada por el Badorc, S. Sadurní, Gelida, Martorell, etc. una forma egoísta, por mi parte, de asegurarme regresar con el grupo por una ruta de descenso total. Pero nuestro buen capitán, me dijo, con muy buen criterio que por esa ruta tardaríamos menos de una hora en llegar a Molins, con lo que la excursión se haría muy corta. Reconozco, humildemente, que tenía mucha razón. De Hostalets a Molins de Rei, hay 30 km, escasos, con los primeros 17 de descenso. Partimos de Hostalets sobre las doce del mediodía, no sin antes hacernos la foto de familia que una amable señora se ofreció a hacérnosla para que pudiéramos salir todos en ella, y, a pesar de mi baja forma, llegué a Molins a la una de la tarde.

Llegada la diáspora que suele ocurrir en las vacaciones de la Semana Santa, de la cual el Velo no se libra y teniendo en cuenta que quien más, quien menos, puede tener algún compromiso familiar, la próxima excursión programada para el próximo día 17, Domingo de Gloria, se ha planificado corta. S. Llorenç d’Hortons, ruta de ida por Martorlla y Gelida y, opcional por Corbera de Llobregat. Y ruta de regreso por la Beguda Baixa, Martorell y Molins, con la opción de ascender Los Once hasta el cruce de Castellbisbal y descenso hacia Molins.

Un recordatorio antes de despedirme; por cierre de la tienda, BICICLETAS MARCO, ofrece un 20% de descuento en todos sus artículos de bicicletas, recambios, accesorios y ropa. Tenedlo en cuenta.

Hasta la próxima un abrazo del viejo globero (no sé si estoy apunto ya de entregar la cuchara)

Cinto