29. abr., 2022

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LA CRÓNICA

Pues señor, habrá que contar que fuimos un grupo muy apañadito, los que participamos en la bonita excursión del pasado domingo, día 24. Salí de casa, esta vez, con tiempo sobrado para evitar despistes como sucedió el domingo anterior y, desde Quatre Camins, llamé al Seve para cerciorarme de por donde circulaba el grupo. Me alcanzaron justo cuando girba a la izquierda en la rotonda del desvío de La Chatarra, para tomar la N–II, hacia el Congost. Me alegré al comprobar que, de momento, éramos nueve los participantes; a saber; Nico, Orlando, Perona, Fede, Seve, Miquel, Cinto y Sergi, su amigo Antonio. Pero lo que yo ignoraba es que estos dos últimos (imagino que por compromisos familiares), sólo nos acompañaban hasta el principio de Los Once, o sea que, cuando giramos a la izquierda para tomar la carretera de Olesa, ellos continuaron recto. Así que, de los nueve, quedamos siete.

Estaba la ruta de ida programada para ascender dirección Montserrat, hasta el desvío de la pista que conduce a S. Cristofol, y descender hacia Castellbell i Vilar. Sin embargo, hubo Tres Caballeros (sin capa ni sombrero, pero con casco); Nico, Miquel y Orlando, que tenían decidido ascender hasta Can Massana, y descender por Marganell y Castellbell i Vilar, total unos 18km de propina, con algunas rampas que superan el 15% de desnivel. Así que, ya por la carretera en dirección a Olesa se distanciaron, mientras que por detrás nos juntábamos el Fede, Perona, Seve y Cinto; o sea el cuartero Torcuato y los cuatro, pero sin Torcuato.

Llegados a la rotonda de Olesa no hubo necesidad de parar para reagruparnos, puesto que los Tres Caballeros que circulaban por delante, continuaron la ruta, mientras que los del cuarteto de detrás llegamos juntitos, con el Fede conduciendo el grupo y con paz y amor. Y así fuimos cubriendo los restantes 12km. que nos separaban de Monistrol, donde, como es sabido empieza la carretera de la Montaña mágica.

Comenzamos los del cuarteto, la ascensión, sin noticias de los Tres Caballeros, que dimos por supuesto deberían estar bastante lejos. Entre nosotros, no tardó el Fede en tomar ventaja (lo veo en muy buen estado de forma), mientras el Seve y el Perona tuvieron a bien hacerme compañía para que no me sintiera abandonado a mi suerte. Se agradece. Llegamos al cruce de S. Cristófol y encontramos al Monsó  (nos esperaba junto al Fede), que nos dio noticias de Los Tres Caballeros, a los que vio pasar, aproximadamente, unos cinco minutos antes.

Reagrupados los del cuarteto, convertido en quinteto, o sea, Torcuato y los Cuatro, ahora ya con Torcuato (léase el Monsó), nos dejamos caer disfrutando de los 16km. de descenso, salvo algún repecho puntual, que nos separaban de La Bauma y en un santiamén, llegamos a nuestro destino; Ca la Teresa, donde nos esperaban unos suculentos bocatas reparadores de fuerzas.

Estábamos los del quinteto dando fin a nuestro ágape, cuando aparecieron, con caras de desfallecidos, los Tres Caballeros, que, valientes y aventureros, habían cabalgado por las, ya comentadas, «pestosillas lomas» de Can Massana. Servidos con presteza, no tardaron en colmar su voraz apetito, mientras participaban de la animada tertulia que siempre acompaña nuestros almuerzos domingueros.

Transcurrido el ágape, tomadas las infusiones, pagada la cuenta, y hecha la foto de familia, amén de algunas otras, llegó el momento de tomar la ruta de regreso. Pero dado lo avanzado de la hora, se desestimó regresar por Vacasisses y hacerlo directamente por la C–58, hasta el desvío de Olesa y el Palomar. Pero en esta ocasión, nuestro compañero Nico, abandonó el trio de Los Tres Caballeros, y decidió hacer un recorrido de mayor kilometraje.

Cabe destacar que nuestra cadencia no fue tan fuerte como suele ser cuando participan algunos gallos de pelea, como el Oscar, el Marc (que, como los fantasmas, aparece y desaparece cuando menos lo esperas) o el Pastillas (ya sabemos que ahora disfruta saliendo con su hija Laura, o el propio Nico, Pero contábamos con el Orlando, en muy buena forma y el Miquel, siempre inquieto y peleón, e incluso el Perona, que no dejaron de avivar el ritmo durante toda la ruta de regreso, sobre todo en los dos últimos kilómetros, hasta el reagrupamiento del Congost.

Se despidió el Fede en Martorell y nos reagrupamos el resto, en el Congost, con el Seve sufriendo por su rodilla que con sus ataques de gota, no deja de ocasionarle molestias (hace años, también yo sufrí ataques de gota y sé lo dolorosos que son). Tomé algunas fotos y, la tran, tran, cubrimos el trayecto hasta Quatre Camins, donde, contento y feliz, después de haber disfrutado de una mañana estupenda,  me despedí del grupo.

Y aquí lo dejo por hoy, mis querido/as amigo/as, con la esperanza de que, con el cese de las borrascas y la llegada del buen tiempo, se vea aumentada la participación a nuestras excursiones, y más viendo las atractivas rutas programadas para este próximo mes de mayo.

Y no quiero despedirme si dejar de recodaros que, por cese del negocio, BICICLETAS MARCO, ofrece un 20% de descuento en todas las existencias; bicicletas, recambios, componente, ropa, etc. aprovechad la ocasión si necesitáis comprar algún suministro de este tipo.

Un abrazo y hasta la próxima.

Cinto.