3. may., 2022

Texto

Un padre le dice a su hijo:

Tú, sólo sé tú mismo y no hagas ninguna estupidez.

Y este le responde:

—¿En qué quedamos?

 

LA CRÓNICA

Este perfil que veis aquí, es el de la ascensión al Coll d'Obac; que lo sepais.

Pues parece que, con la llegada del buen tiempo, el personal se va animando y la participación a las excursiones se va incrementando. Fuimos doce los de la partida en la excursión a S. Pere de Riudebitlles, del pasado domingo y, en esta ocasión, hubo una buena grupeta de gallos de pelea.

Me uní al grupo en Molins, los de la partida eran; Seve, Sergi (pibe), Sergi Alcaraz, Antonio, Oscar, Quiroga, Orlando y Miquel, que sumados al globero que esto escribe, o sea, yo mismo, nueve de momento. Poco después se nos unió el Fede y por la carretera de La Ferralla, lo hizo el Nico, once en total.

 Nuestro ritmo antes de enlazar con la carretera de la Ferralla, sin ser excesivamente cansino, tampoco era como para ir sacando la lengua. Tuvo que pasarnos un grupo, bastante nutrido (no los conté, pero apostaría que lo formaban más de veinte ciclistas), para que nos espabiláramos. Nos acoplamos a ellos y fuimos a su rebufo hasta el Congost donde, por no perder la costumbre, paramos para reagruparnos y tomar algunas fotos.

Después de la breve parada, arrancamos hacia Martorell para tomar la «pestosa» carretera B-224, en dirección a La Beguda, en la que, desde Martorell, salvando rotondas, se empieza a ascender los primeros dos kilómetros con un desnivel medio del 6%. Como era de esperar, antes de llegar coronar este primer repecho, la grupeta de los «gallitos«» (y no lo digo en sentido peyorativo), formada por el Nico, Pibe, Oscar, Miquel y Orlando (no sé si el Quiroga también formaba parte), ya nos llevaba más de trescientos metros de ventaja, al resto (Fede, Seve, Sergi, Antonio y Cinto). Pero poco antes de coronar este primer repecho, el Fede cogió su marcheta y poco a poco lo fuimos perdiendo de vista.

Por mi parte, me clavé (literal) a rueda del Seve, que, aún sin sacarme de punto (o sí, no estoy seguro), me llevaba con el gancho puesto. Poco antes de la Beguda, nos alcanzó el Sergi que venía en una grupeta reducida con tres compañeros de C.C Prat, con quienes nos unimos hasta el cruce de la carretera BV–2241, punto de reagrupamiento. Poco después llegó el Antonio.

Reagrupados de nuevo, nuestro capitán propuso variar la ruta por ser todavía muy temprano, y hacerla un poco más larga por Piera, El Badorc, y S. Jaume Saoliveres, propuesta que fue aceptada por todos los del grupo.

Arrancó el grupo mientras, para reponer mis maltrechas fuerzas, me estaba comiendo un plátano que se me atragantó cuando subí a la bici y vi que el pelotón había desaparecido. Pero como mis piernas estaban bastante maltrechas ni se me ocurrió forzarme para alcanzarlos. Llegué a Piera y el Seve, el Sergi y el Antonio, me estaban esperando para recoger mis restos.

Juntitos, al tran, tran, y con paz amor (¿Qué otra cosa podíamos hacer?) llegamos los cuatro a la rotonda de S. Sadurni, donde, se suponía, el grupo estaría esperándonos para reagruparnos, pero allí sólo estaban el Quiroga y el Fede; del resto (Nico, Orlando, Miquel, Pibe y Oscar), ni rastro. No sé si, enfrascados en la batalla, decidieron no esperar. Esta decisión propició que el grupo quedara dividido. Cuando los demás llegamos a S. Pere, ellos, que se encontraron con el Perona, estaban aposentados en el restaurante equivocado (no era el que el Seve había hecho la reserva), y ya habían pedido los bocatas. Total, la mitad del grupo almorzó en un restaurante y la otra mitad en otro. Fatal. (aunque los del restaurante equivocado acudieron a tomar el café en el de la reserva).

Y en este punto siento la necesidad de pronunciarme de forma personal. No tengo por costumbre criticar ni poner em cuestión lo que hacen o dejan de hacer los demás; cada uno es dueño y responsable de sus actos, pero en esta ocasión pienso que, como grupo, se equivocaron en no esperar. Entiendo que fue un error involuntario y no va más allá de una anécdota, pero se podía haber evitado si hubieran tenido la paciencia de parar en el punto del reagrupamiento.

Tomados los cafés y pagada la cuenta, hicimos nuestra acostumbrada foto de familia y emprendimos el regreso. La ruta de vuelta no presentaba ninguna dificultad, puesto que todo el desnivel de ascensión, acumulado en la ruta de ida, lo tendríamos, ahora, de descenso y, aunque el grupo de los «peleones» se olvidó de nuevo de parar en el reagrupamiento de S. Sadurní –ya les vale– (siempre se hace a la salida de S. Sadurní, sobre el puente de la AP-7), tal vez acuciados por la sed, ya no sé qué pensar, lo hicieron en la fuente de Gelida.

El tramo de nueve kilómetros de Gelida a Martorell, con el Miquel y el Pibe, siempre agónico, tirando en cabeza del grupo, fue vertiginoso o es que definitivamente ya me he hecho viejo. Pero no; todos conocemos lo temerario que es el Pibe cuando baja y hay curvas, ya sean abiertas o cerradas. Y no lo fue menos en esta ocasión. ¿Será por ese motivo por el que ha tenido tantas caídas con la bici? Prefiero no pensarlo.

En fin, mis querido/as amigo/as, el Fede nos acompañó hasta Castellvi de Rosanes y llegamos a Martorell siguiendo la estela del Pibe que se perseguía así mismo como si le fuese la vida en ello. Y ya, con la calma, el grupo se dividió en dos en el desvío de Los Once; El Nico, el Oscar y el Pibe tomaron la opción de ascender hasta el cruce de Castellbisbal, mientras el resto nos reagrupamos en el Congost. Saqué algunas fotos y arrancamos convencidos de que los nueve kilómetros que nos separaban de Quatre Camins, serían plácidos. Por lo menos eso es lo que yo pensé, pero por lo visto, al Perona le quedaba algún cartucho que gastar, puesto que pasado S. Andrés de la Barca, y con un fuerte viento de cara le dio por tomar la cabeza del grupo y marcarse un ritmo que acabó por rematarnos a todos.

Y esto es todo por hoy mis queridos amigos y mis queridas amigas; llegados a Quatre Camins, me despedí del grupo, contento y eufórico por haber disfrutado de una fantástica mañana.

Hasta la próxima, os recuerdo, una vez más que, por cierre del negocio, BICICLETAS MARCO, ofrece un 20% de descuento en bicicletas, recambios, complementos, ropa, etc. Tenerlo en cuenta por si necesitáis surtiros de algo de esto,

Hasta la próxima, un abrazo

Cinto.