CRÓNICA ULLASTRELL

12. oct., 2021

AFORISMOS

Mantecado.- Sustancia elaborada a base de huevo, que nunca  tiene huevo n

Reloj.- Aparato para comprobar que se llega tarde a las citas.

Talento.- Cosa que todo el mundo elogia, pero poca gente paga.

Mula.- Mamífero que no escribe.

Escritor.- Mamífero que escribe y a quien nunca le contesta nadie.

Recordar
.- Operación que, como la de pelar cebollas, siempre acaba haciéndonos llorar.

Bígamo.- Idiota elevado al cuadrado.

Esperanto.- Idioma universal que no conoce nadie en el Universo.

Veraneo.- Preocupación anual.

 

Un poco de información:

Supongo, imagino, creo, que todos los Velos que esperan poder participar en la excursión del próximo domingo, día 17, estarán informados de que dicha excursión está programada a San Cugat de Sasgarrigues; así que para tener un poco de conocimiento del municipio que vamos a visitar, vamos a ir por partes.

GARRIGUES

Garrigues, es una de las comarcas de Catalunya; Cervià de les Garrigues, es un municipio de la comarca del mismo nombre; Granyena de les Garrigues, igual que el anterior; La Garriga, un municipio y localidad del Vallés Oriental; S. Cugat de Sasgarrigues; un municipio y localidad del Alt Penedés.

Como podéis comprobar, mis querido/as, Velos, Garriga o Garrigues, es un topónimo que aparece con una cierta frecuencia en Catalunya. Pero ¿Alguien sabe que significa ese topónimo? Confieso humildemente que yo lo ignoraba por completo hasta que al plantearme qué escribir en la crónica de esta semana, se me ocurrió investigarlo.

Según la enciclopedia catalana, la garriga es un arbusto perennifolio (significa arbusto de hoja perene), de la familia de las fagáceas (no me molesto en explicar que significa), de hojas coriáceas, (lo mismo de antes) brillantes y espinosas, y fruto en bellota, que se hace en la región mediterránea, a menudo formando extensos matorrales (Quercus coccifera). En una palabra; la Garriga es un arbusto que por lo visto abunda (o abundaba) en Catalunya y punto (ver la foto). Así que ahora ya lo sabéis.

 

Segunda parte;

San Cugat de Sasgarrigues, es el municipio que vamos a visitar el próximo domingo que recibe el nombre de la iglesia parroquial en la que se venera a San Cugat ¿Quién fue San Cugat? ( San Cucufato, traducido al castellano, esto también lo he investigado)

Cucufato o Cucufate es un santo cristiano que predicó por la península ibérica alrededor del siglo III. Nacido en Escilio (provincia romana de Cartago) en el año 270, predicó el cristianismo por la península ibérica, entre otras en la ciudad de Ampurias, hasta que la autoridad romana le condenó a  muerte.

La leyenda dice que primero le abrieron el vientre y le sacaron las tripas, pero que él se las metió de nuevo dentro del abdomen que se cosió con un cordón. Luego el emperador Galerio lo condenó a la hoguera, pero el soplo de Dios apagó las llamas. Después lo encerraron en una mazmorra, pero los carceleros se convirtieron al cristianismo. Finalmente, la leyenda dice que Dios permitió a San Cucufato —cuyo deseo era acceder al cielo por la vía del martirio— que lo degollasen.

En su nombre se han bautizado la localidad de San Cugat del Vallés (provincia de Barcelona, Cataluña, España) y el monasterio homónimo de la mencionada localidad.

 

LA CRÓNICA

Eran las 8,30; aparcado el coche en Molins de Rei (junto al Mercadona), justo acababa de subirme encima de  la bici cuando, sin darme tiempo siquiera a encalar, me pasan raudos cual ligeras golondrinas, el Marc, el Miquel, el Miguel y el Orlando. Por descontado que ni siquiera hago el intento de seguirles; no es esa mi guerra. Casi al instante me alcanza el Perona que me ofrece su rueda y cogemos nuestro ritmo al tran tran.

Después de dos kilómetros, los de delante aflojan para que enlacemos con ellos. Una vez reagrupados, se modera el ritmo (por poco tiempo). El Fede se une al grupo y poco después empezamos la ascensión a Los Once, por Castellbisbal.

Por delante se forma el trio «Calaveras», compuesto por el Marc, el Miguel y el Orlando; por detrás se forma el cuarteto “Torcuato y los cuatro, pero sin Torcuato», compuesto por el Fede, el Miquel, el Perona y el Cinto.

El trío Calaveras, no tarda en desaparecer de nuestra vista y en el grupo de los cuatro, el Fede y el Miquel, se van turnando en cabeza. El Perona y el Cinto, bastante hacen con permanecer a rueda de ellos.

A falta de un kilómetro para llegar al cruce de la carretera de Los Once (C–243c), me descuelgo del Fede y del Miquel (ya hace rato que voy haciendo «la goma». El Perona, que viene a unos metros por detrás, se une a mi a falta de un kilómetro para la cima de Los Once y llegamos juntitos, pero no cogiditos de la mano, y tenemos la grata sorpresa de encontrarnos con el Monsó, que ha sido alcanzado por el trío «Calaveras», poco antes de llegar a la cumbre.

Ignoraba yo que El Seve había hecho tarde y pensaba que circulaba por detrás de nosotros. Puestos en contacto con él; nos informó que aún estaba por Castellbisbal. Y, teniendo en cuenta que la temperatura en la cima de Los Once era más bien fresquita, le dijimos que, con el cuerpo sudado como estábamos, lo más adecuado sería que lo esperáramos en el restaurante.

Descendimos hacia Terrassa con paz y amor y cruzamos la ciudad en grupo… hasta que el capitán del trío «Calaveras», o sea el Marc, por los toboganes de la N–150, dirección Sabadell, tomó la cabeza y se puso a tirar con muchas ganas, poniendo al grupo, más que en fila; enfilado y haciendo sufrir al personal. Sin embargo, faltando no más de unos cinco kilómetros para llegar, el Perona, con muy buen criterio, decidió soltarse en uno de los repechos. Para los que íbamos a su rueda, el Cinto, el Fede y el Monsó, fue un alivio. Pero nos reagrupamos en las calles de San Quirze y llegamos todos juntos.

Ya en restaurante de costumbre no tardaron en aparecer el Seve, al que ya estábamos esperando, y el Bartolo, al que no esperábamos, pero que siempre es un placer contar con su presencia. Y, mientras el carbono y el músculo reposaban, y el estómago trabajaba, pasamos un agradable rato de tertulia entre amigos de calidad como es la gente del Velo.

Terminado nuestro ágape; foto de familia y regreso a nuestros lares. En esta ocasión, la ruta se diversificó de acuerdo con las necesidades de cada uno. El Bartolo optó por la ruta de Can Viver, Rubí y Molins de Rei, mientras el grupo comandado por el capitán del trío Calaveras –que tiraba como un poseso–, se dirigió hacia Bellaterra. Pasada esta localidad, Bellaterra, en la rotonda de la carretera BP-1413. Se dividió el grupo. En ese punto, el trío Calaveras, más el Seve y el Monsó, tomaron dirección Cerdanyola para ascender por el Forat del Vent, mientras  el trío formado por el Miquel, el Fede y el Cinto, tomaron en sentido contrario hacia San Cugat. En San Cugat, el Miquel abandonó al Fede ya la Cinto y tomó en dirección Valvidrera; el Fede y el Cinto continuaron hacia Rubí, dándose relevos y pasado Rubí, a la altura del desvío de la carretera de La Chatarra, el Fede giró a la derecha en dirección al Congost, Martorell y Gelida, y el Cinto continuó recto hasta Molins.

Y esto es todo lo que puedo explicar de esta excursión, mis queridos Velo/as. Sé que no es mucho, pero la mañana no dio para más.

Hasta la próxima, recibir un fuerte abrazo del viejo Cinto.    

28. sep., 2021

 

LA LEYENDA

LA LEYENDA DE LA NOVIA CADÁVER

Es probable que muchos de los que leéis mis crónicas, hayáis visto u oído hablar de la película “La novia cadáver”, de Tim Burton. Lo que seguramente muchos no sabrán es que su historia está basada en gran medida en una leyenda o cuento ruso. Y este a su vez está basado en los asesinatos de mujeres judías cuando iban camino a su boda ya vestidas con el traje nupcial, así como el hecho de que existía la tradición de enterrar a los muertos con las ropas con las que habían muerto (con lo que estas mujeres asesinadas eran enterradas en sus vestidos de novia).

Pero lo que probablemente ignoran también, algunos de vosotros, es que Can Fosalba, paraje este por el que discurrió parte de la ruta de la excursión del pasado domingo, y Hostalets de Pierola, donde casualmente está programada la del próximo, poseen también una leyenda sobre una novia cadáver.

Corría, a la sazón, la primera mitad del siglo IXX, cuando Can Fosalba no era más que un núcleo de masías diseminadas por la Sierra Alta (sierra paralela a lo que hoy es la carretera B-231) y cuenta la leyenda que un día un joven que iba a casarse con una joven de una de las masías cercanas, se dirigía junto a un amigo a la iglesia de San Pedro de Hostalets de Pierola,para encontrarse con su futura esposa.

Encontráronse en el camino una rama que se asemejaba a un dedo. El joven y su amigo, jugando, colocaron el anillo de compromiso en la rama y posteriormente hicieron los votos y ensayaron los bailes nupciales. De pronto, la tierra se movió dejando ver que la rama, en el fondo, era un dedo que formaba parte de un cadáver vestido de novia.

Este cadáver los miró expectantes y, observando que habían celebrado la boda, dijo que quería reclamar sus derechos como esposa. Ambos huyeron hacia Hostalets y acudieron al sacerdote de la Parroquia, para preguntarle si el matrimonio era válido. Mientras el sacerdote meditaba, la muerta llegó junto a ellos y volvió a reclamar a su marido.

En ello llegó también la novia viva del joven, la cual se enteró entonces de la situación y lloró ante la posible pérdida de su pareja y sus futuros hijos. Poco después el sacerdote determinó que la boda era válida, pero también que los muertos no podían reclamar a los vivos. Fue ahora la novia cadáver la que lloró y sollozó su imposibilidad de formar una familia.

Pero la novia viva, compadeciéndose, se acercó y la abrazó y le prometió que viviría su sueño y tendría muchos hijos que serían de ellas dos, además del marido. Ello tranquilizó al espíritu, el cual terminó por descansar en paz y feliz a la par que la pareja pudo casarse y con el tiempo tener descendencia, a quien contarían la historia del espíritu.

 

LA CRONICA

(El Velo solidario y de todo hay en la viña del señor)

 Pues señor, he aquí, en mayor o menor medida, lo que aconteció en lo que fue la última excursión a Collbató cuya ruta incluía los parajes de Can Fosalba y los, siempre durísimos siete kilómetros de ascensión con algún desnivel de hasta un veinte por ciento que, dicho sea de paso, ascendimos con más pena que gloria.

 Aunque pude dirigirme hacia El Plá, par reunirme con el grupo, decidí esta vez ir calentando, piano, piano, por la carretera de La Chatarra en espera de ser alcanzado por ellos. Me crucé con el Fede que continuó circulando de cara a encontrarse con la tropa.

 Poco antes de llegar al Congost, fuí alcanzado por un grupo muy numeroso, incluyendo alguna fémina. Ninguno de ellos me saluda. Va como va.

 Y en el Congost preparo el móbil para sacar algunas fotos. Veo llegar al grupo que viene muy flaco. El Miquel Vidal, el Migues, pibe 2, el Fede (nombrado anteriormente), el Seve, el Perona y el Marcial a quien no veía desde hace tiempo. Sólo siete de la partida contando con el autor de esta crónica. Encontré a faltar al Orlando, al Diego, al Sergi, al Oscar y al carismático Camacho entre otros.

 Ocupados estábamos sacando fotos cuando llegaron dos colegas. Uno de ellos se le salió la cala de la zapatilla al intentar sacarla del pedal. Perdió el equilibrio y se cayó estando ya parado. Por fortuna no se hizo daño, pero con una zapatilla sin la cala, no podría continuar la excursión. Naturalmente, los Velos que allí estábamos nos acercamos al unísono para ver en qué forma podíamos ayudar. Nuestro buen capitán, el Seve, que es hombre prevenido y, como dice el proverbio vale por dos, acostumbra a llevar llaves allen, tornillos, arandelas y … lo que haga falta. Por suerte pudimos ayudar al colega y se solucionó el problema. Era lo que procedía y en ningún momento hubo dudas sobre la forma correcta de proceder ante un colega en apuros. Así es la gente del Velo, siempre solidaria y amable.

 Solucionado el problema del colega, arrancamos en dirección a Olesa. El ritmo fue rápido con el Miquel tirando en cabeza primero y el Pibe 2, después. Justo en el repecho antes de la rotonda de Olesa, donde siempre nos reagrupamos, alcanzamos la cola del grupo que me había rebasado poco antes del Congost. Fuimos adelantando a bastantes de ellos hasta la rotonda donde también se pararon para reagruparse, algunos Velos saludaron, un servidor me permití decir en voz alta, para que todos me escucharan, la descortesía que habían tenido conmigo de no dignarse siquiera a dar los buenos días.

 Una vez estuvimos reagrupados, con la mente puesta en la dura ascensión que nos esperaba en Can Fosalba, arrancamos en dirección a Esparraguera y, con algo más de cincuenta kilómetros en nuestra piernas, llegamos al pie del puerto. Como era de esperar cada uno de nosotros puso el ritmo que más le convino, por mi parte puse la corona de veintiocho dientes (porque no llevaba la de treinta y dos) y opté por regular al máximo. Por delante de mí, a no mucha distancia, circulaban el Pibe 2, el Miquel y el Fede. Pero llegamos al cruce de la urbanización Mas d’en Gall,, donde la carretera, hasta ese punto muy bien asfaltada, se estrecha y el asfalto cambia y aparece con numerosos baches. Los tres de delante titubearon, lo que me sorprendió porque el Fede y el Miquel, ya habían hecho esta ruta en otras ocasiones. No así el Pibe 2, que pensó que en ese punto terminaba la ascensión. Le dije que estábamos a mitad de ella y que faltaba la parte más dura. Se sorprendió, pero pudo comprobarlo. El resto de la ascensión fue un tira y afloja. En el repecho más duro -un 20% de desnivel en los metros finales- me retorcí sobre la bici para no tener que poner pie a tierra, luego me recuperé y acabamos formando grupo hasta la cima. Por detrás venian el Marcial, el Perona y el Seve que no tardan en aparecer. Saqué nuevas fotos y apareció un coche conducido por una mujer bastante joven que, muy gentil nos preguntó si estábamos bien. Le decimos que sí, le damos las gracias y arrancamos para dejarnos caer suave y dulcemente, disfrutando del descenso después del duro esfuerzo de la brutal ascensión, hasta el restaurante Can Llates, un restaurante al que no habíamos ido nunca hasta entonces. El lugar no esta mal y tenevuimos la sorpresa de ver aparecer al Bartolo y al Pastillas con su gravel (otra forma de disfrutar del ciclismo). Y cuando estábamos en plena ocupación de saborear nuestras viandas, aparecieron los compañeros del Club ciclista San Cugat y entre ellos Tomás Vélez (aparece en la foto de familia), un antiguo conocido del Velo y gran persona a quien tuvimos el placer de saludar.

 El condumio no estuvo mal, el amigo Marcial se metió un plato de callos con garbanzos entre pecho y espalda, el resto, lo típico; tortillas de jamón, alguna de atún, medio bocadillo de lomo para el Cinto (la Gloria hacía paella para comer y se enfada si el susodicho Cinto, llega sin apetito). Luego las infusiones; foto de familia y regreso suave y, prácticamente, en descenso.

 La última anécdota del día, la protagonizó un intruso que se nos unió cuando rodábamos por la carretera de Olesa en dirección Martorell. Con el Miguel tirando en cabeza del grupo, el referido intruso, sin saber a cuento de qué y poniendo en peligro a todo el grupo, se metió por la derecha rozando la tierra de la cuneta. Cuando estuvo a la altura del Cinto empezó a meterle el manillar para sacarlo de rueda, le grité para que desistiera, pero haciendo caso omiso, insistió una y otra vez hasta que lo cogí del brazo para apartarlo. Me gritó que no le tocara y le respondí que el que me estaba tocando mis partes nobles, eras él. Finalmente desistió y ya no volvía a verlo hasta el reagrupamiento del Congost que lo vi pasar. En fin, tal como reza el subtítulo de esta crónica, de todo hay en la viña del señor.

 Nos reagrupamos en el Congost (el Fede se fue a Gelida, su pueblo y el pastillas con su gravel eligió otra ruta de regreso), saqué alguna fotos más para la posteridad posterior, y juntitos, y con paz y amor, regreso hasta Quatre Camins donde me despedí de los compañeros cantando viva el rey (soy anti monárquico, para nos vamos a engañar).

 Y por hoy nada más mis queridos amigos y amigas del Velo. Como suele decirse; esta ha sido una más para explicar. Aunque no fuimos muchos los de la partida, la gozamos como todas y cada una de nuestras excursiones.

 Antes de despedirme quiero felicitar a nuestro amigo y compañero Nico, por el “everesting” alcanzado. ¡Enhorabuena Nico! ¡Eres grande! (casi tanto com el Cinto).

 Nos vemos el próximo domingo en la excursión programada a Hostalets de Pierola, con la novedad de que, en esta ocasión, la ruta discurre por Martorell, Gelida, San Llorenç d’ Hortons y Piera, una parajes magníficos y una ruta amena y variada.

 Un abrazo a todo/as y hasta pronto

 Cinto (el viejo globero)

 

 

 

23. sep., 2021

Me fue imposible, por motivos familiares, participar el pasado domingo en la excursión a Sitges; por tal motivo esta semana no se puede escribir la crónica de la citada excursión, pero no por ello voy a dejar de escribir una nueva entrada en nuestra web. Y lo voy a hacer narrando la leyenda del Mansuest, una corta, pero curiosa leyenda que se cuenta sobre las cuevas de Salnitre, de Collbató. Lugar este en el que está programada la excursión del próximo domingo, día veintiséis.

Aunque la ruta de la excursión discurre por ese duro puerto de Can Fosalba, con rampas hasta de un 15% (alguna algo más dura), seguro que todos habréis observado que, ascendiendo a Collbató, desde el cruce del teleférico (cruce la autovía C–55, con la carretera B–112), a unos escasos cuatrocientos metros de coronar, en mitad de una curva bastante abierta que gira a la izquierda, hay un indicador que pone Coves de Salnitre

Las cuevas del Salnitre, también llamadas cuevas de Collbató o cuevas de Montserrat, son unas cuevas perteneciente al macizo de Montserrat, antiguamente hubo explotaciones de salitre. En su interior alberga el conjunto de salas más grandes de Cataluña. Sus formas orgánicas y ondulantes inspiraron a Gaudí para obras como la Sagrada Familia.

La longitud visitable es de 549 metros con un desnivel de 20 metros y una temperatura interior de 14 ºC. La parte superior de la cueva no está adaptada para la visita turística, es la única zona que no es posible recorrer, el resto está iluminada a medida que el grupo de visitantes va avanzando por su interior.

Pero, ¿qué es el salnitre? Pues se trata del mineral de la familia de los nitratos que abundaba en las cuevas de Montserrat. Curiosamente fue el acúmulo de excrementos de las muchas colonias de murciélagos que habitaban las cuevas lo que propició la formación del salnitre. La descomposición de los excrementos sobre la roca calcárea termina por formar este preciado mineral, cuya extracción fue llevada a término por los mismísimos monjes de Montserrat durante varias centurias.

Cuenta la leyenda que durante la Guerra de la Independencia, corrió la voz por Collbató que venía un gran ejército que iba a pasar el pueblo a sangre y fuego. Inmediatamente se reunieron sus habitantes para ver qué hacer (En el año 1810, fecha aproximada en la que se sitúa la leyenda, la población de Collbató. No superaba las 300 almas contando mujeres, viejos y niños).

Todo el mundo daba consejos y muchos se ofrecían para prestar ayuda. Entre ellos se presentó el herrero del pueblo, llamado Mansuet, que era un hombre muy bravo y muy valiente. Dijo que él se comprometía a salvar a todos si se disponían a seguir sus instrucciones. Como lo tenían por un hombre de mucho sentido común y de muy buen razonamiento, creyeron que era capaz de sacarlos del mal trago que se les avecinaba y se pusieron a sus órdenes.

El Mansuet y todas las mujeres, los niños y los viejos que no se podían defender, llevando cada uno un paquete con las mejores ropas y joyas, se fueron hacia las cuevas, donde vivieron durante un tiempo esperando que pasara el peligro. Dentro de la cueva, a unos cuarenta palmos de altura, hay una gran cámara donde cabían de sobra todos los refugiados. Podían subir con una escalera de cuerda y, una vez todos arriba, la podían sacar. Desde la apertura de entrada un solo hombre con una escopeta podía defender toda la cueva y toda la gente. El Mansuet, que era un buen herrero muy diestro, se provisionó  de material propio para hacer armas. Mientras guardaba y hacía compañía a toda la gente que no se podía valer arriba de aquella cámara, no paraba de idear medios para defenderse si se presentaba el caso. De paso ayudaba a los hombres fuertes y jóvenes que se habían quedado en el pueblo dispuestos a hacérselo pagar caro a los franceses si entraban.

Pero cierto día, cuando ya hacía algún tiempo que todas aquellas personas vivían en la cueva, penetró un pelotón de franceses. Así que los vieron, el Mansuet hizo subir todos arriba de la cámara, y él se puso al pie con la escopeta a punto de disparar. Los soldados, con antorchas de viento, recorrieron la cueva y todo era buscar por aquí y por allá, pues comprendían que vivía gente, pero no encontraban a nadie.

Cuando ya se iban, una mujer imprudente dio un chillido y entonces buscaron mejor y vieron allí arriba un hombre solo que les apuntaba con un arma. Era el Mansuet, que les dijo:

—Os aconsejo que os vayáis, porque de no hacerlo no sabéis lo que os puede llegar a pasar.

Mientras hablaban, el Mansuet para asustarlos tiró una gran caldera de cobre que tenían para hacer la comida, la cual, al rodar rocas abajo, produjo un estruendo tan grande, que los soldados creyeron que se hundía la montaña.

Despavoridos, abandonaron las antorchas y salieron corriendo cayendo, por el barranco de tal manera que no quedó ninguno vivo. De este modo el Mansuet, solo, salvó la vida de casi todo Collbató.

Otras variantes de la leyenda identifican el Mansuet con un bandolero que actuó en los pueblos del entorno de la montaña de Montserrat y que se refugiaba en las cuevas del Salnitre junto con su compañera Marta.

Y es todo por hoy, mis queridos amigos y amigas del Velo. Espero que esta modesta entrada os haya gustado y os espero la próxima semana con la crónica de la excursión y con alguna nueva historia que contar. hasta entonces, una saludo del viejo Globero

Cinto

 

 

23. sep., 2021

EXCURSIÓN A COLLBATÓ, PERFIL RUTA REGRESO POR ULLASTRELL Y CASTELLBISBAL