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25. abr., 2022

LA CRÓNICA

No se esperaba mucha participación en esta última salida del Domingo de Gloria, pero aun así fuimos siete Velos, los que, con paz y amor acudimos a la “llamada a la aventura”; a saber; Fede, Orlando, Perona, Monsó, Blas (hacía tiempo que no le veíamos), Camacho (siempre tirando petardos) y Cinto.

Eran las 8,15h. de la mañana, bajaba desde mi casa hacia Quatre Camins (en el coche, claro, para que voy  a decir una cosa por otra) y poco antes de llegar a La Palma, sorprendido, me crucé con el Camacho que, valiente, ascendía hacia La Creu.

Anuncié en el wasap, que estaría en Molins a la 8,30 y me dirigiría, por La Chatarra, piano, piano, hacia el Congost. Lo hice, pero esta vez, calculé mal  y cuando llegué a Molins, el grupo se me había adelantado. Pensé que, al no encontrarme, supondrían que circulaba por detrás, y que me esperarían en el Congost, Pero supusieron lo contrario, o sea, que circulaba por delante y continuaron. Esta bien, acepto pulpo como animal de compañía, pero los contactos en nuestros móviles están para estos casos. Así lo pensé cuando llegué al Congost y llamé al Fede para saber dónde estaban, y me enteré que circulaban unos 5km por delante.  En fin, son tan guapos que los perdono.

Puesto en contacto con el Fede y aclarado el asunto, acordaron esperarme en la rotonda de Gelida/Corbera. El Perona retrocedió dos o tres kilómetros para encontrarme de cara, cosa que no me sorprendió e incluso imaginé que lo haría; el compañerismo es algo consustancial en el Velo.

Una vez reagrupados (faltaba el Monsó del que se pensaba circulaba por delante), ya juntitos, en paz y con santa unión, y de gozo repleto, mi pobre corazón, cubrimos los 6 km que nos separaban de S. Llorenç.

Nos sorprendimos no encontrar al Monsó, en el restaurante, cuando, como queda dicho, se pensaba que circulaba por delante del grupo, y especulamos sobre las posibles circunstancias de su ausencia, con las dudas de si deberíamos intentar localizarlo. Pero, para tranquilidad de todos, inefable, apareció triunfante y ufano. Nos contó que había ascendido por la Creu, y sufrió dos pinchazos. Pero como todo buen afán tiene siempre recompensa, allí estaba compartiendo almuerzo con el resto del grupo.

Sin agonías y con la calma que da estar en buena compañía y disfrutando de nuestro deporte favorito, en una hermosa mañana de Domingo de Gloria, tertuliamos mientras saboreábamos nuestros respectivos bocatas (al mío se le olvidó al cocinero o cocinara, vaya usted a saber, ponerle el jamón entre la tortilla). No sé si por la distancia de la ruta de regreso, que era corta y fácil o por sentirnos tan bien acompañados, como nos sentíamos, nadie de los presentes, parecía tener la más mínima prisa en pedir la cuenta, pero el tiempo, inexorable, acabó imponiéndose y no tuvimos más opción que pagar nuestros bocatas, hacer la foto de familia y regresar; treinta suaves kilómetros hasta Molins de Rei que se cubrieron con paz y amor, a excepción de algunos petardos de los que nos tiene acostumbrados el Camacho. Y algunos kilómetros más para el Blas, el Fede, que vino con el grupo hasta Molins y tuvo que regresar a Gelida, y también algunos kilómetros más para el Camacho, el Perona y el Monsó.

En el reagrupamiento del Congost, tuvimos el placer de saludar y dar un abrzao, a nuestro amigo Josemaría, que estuvo saliendo durante un tiempo con el Velo y que ahora sale con los compañeros del Cornellá, porque, según él, se encuentra más cómodo con el ritmo de este grupo. Me alegro mucho por él.

Para el próximo domingo, día 24, la excursión está programada a Ca la Teresa. Ruta de ida por; Olesa, Monistrol, ascensión por la carretera de Montserrat hasta el punto kilométrico 5,5 y desde allí giro a la derecha hacia S. Cristofol, Castellbell, la Bauma ypor la C–58, a Ca la Teresa.

La ruta de regreso, por Vacarisses, Olesa, Martorell Molins. (ver perfiles)

Y antes de despedirme, os recuerdo que, por cese en el negocio, BICICLETAS MARCO, hace liquidación de existencias y ofrece un 20% de descuento en todos los artículos en existencia: bicicletas de carretera y montaña, accesorios, recambio, ropa, complementos, etc. Tenerlo en cuenta.

Hasta la próxima un fuerte abrazo.

Cinto.

20. abr., 2022
20. abr., 2022

A PROPÓSITO DE LA PARIS – ROUBAIX

Del coche escoba al TOP 10 de la Paris- Roubaix: la odisea de Evaldas Siskevicius

Domingo 14 de Abril  de 2019, Paris-Roubaix. Probablemente la carrera más esperada y espectacular del año. El infierno del norte y los adoquines esperan a los corredores. Historia, emoción, caídas, sufrimiento y un sinfín de sentimientos a flor de piel invadirán por unas horas el cuerpo y el alma de todos aquellos aficionados a este deporte que permanezcan atónitos a todo lo que suceda en la televisión.

La carrera nunca defrauda y ese año la victoria de un inconmensurable Philippe Gilbert no fue la excepción. Pero en Roubaix la cosa no va ni de victorias ni de podios. La cosa va de héroes y de caídos. De todos aquellos héroes que superan los más de 50 kilómetros adoquinados y consiguen llegar sanos y salvos al mítico velódromo de Roubaix pero también de los 77 ciclistas que ese año se vieron obligados a abandonar la carrera antes de tiempo.

Entre los victoriosos que han llegaron a meta y dentro del selecto Top 10 sobresalió un nombre. Un nombre que llama especialmente la atención por la historia de superación que tiene detrás.

Evaldas Siskevicius. El corredor lituano del Delko Marseille Provence es el protagonista de esta historia. El lituano se filtro, sin que nadie lo esperara en el Top 10 de la clasificación general. Un resultado que no deja de ser extremadamente sorprendente y que en lo deportivo, nadie, en absoluto, hubiera pronosticado. Pero más sorprendente y alucinante resulta cuando conoces la historia que el corredor vivió hace un año antes en la misma carrera.

En la Paris-Roubaix de 2018 Evaldas Siskevicus fue el último corredor en llegar a meta. Pero en el ciclismo lo de llegar a meta no significa siempre ser el último de la clasificación. El temido fuera de control deja fuera a los corredores y los elimina automáticamente de la clasificación pese a que en muchas ocasiones incluso hayan cruzado la línea de meta.

A Evaldas le ocurrió precisamente esto. El año anterior llego a meta, y fuera de control, a más de una hora de Peter Sagan (vencedor en 2018). Evaldas sabía perfectamente que los jueces no le clasificarían y que por lo tanto esforzarse para llegar a meta no tendría ninguna recompensa deportiva.

Pero Siskevicius, buscaba otro tipo de recompensa. Un triunfo personal. El triunfo de la lucha, de la entrega y del pundonor que hay que tener para no rendirse en el infierno del norte.

Después de superar problemas mecánicos, de tener que subirse a un coche grúa y de tener que rodar por tramos adoquinados entre el público, Evaldas llegó por fin al tan ansiado velódromo para darse un homenaje en la vuelta de honor.

Pero el lituano se encontró las puertas cerradas. Los operarios estaban desmontando y limpiado todo lo que hacía poco más de 60 minutos había sido una verdadera olla a presión.

Finalmente, los organizadores abrieron las puertas y aunque no valiese para nada permitieron a Siskevicius dar la vuelta de honor. Lo que seguro no sabían ni los organizadores, ni el propio Siskevicius es que 365 días después el mismo corredor llegaría en noveno lugar a menos de un minuto del vencedor.

¡La vida da muchas vueltas y la historia de nuestro protagonista vuelve a demostrar que nunca hay que rendirse!

20. abr., 2022

PERFIL RUTA EXCURSIÓN A CALA TERESA

20. abr., 2022

PERFIL ASCENSIÓN A VACARISSES DESE LA BAUMA