20. abr., 2022

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A PROPÓSITO DE LA PARIS – ROUBAIX

Del coche escoba al TOP 10 de la Paris- Roubaix: la odisea de Evaldas Siskevicius

Domingo 14 de Abril  de 2019, Paris-Roubaix. Probablemente la carrera más esperada y espectacular del año. El infierno del norte y los adoquines esperan a los corredores. Historia, emoción, caídas, sufrimiento y un sinfín de sentimientos a flor de piel invadirán por unas horas el cuerpo y el alma de todos aquellos aficionados a este deporte que permanezcan atónitos a todo lo que suceda en la televisión.

La carrera nunca defrauda y ese año la victoria de un inconmensurable Philippe Gilbert no fue la excepción. Pero en Roubaix la cosa no va ni de victorias ni de podios. La cosa va de héroes y de caídos. De todos aquellos héroes que superan los más de 50 kilómetros adoquinados y consiguen llegar sanos y salvos al mítico velódromo de Roubaix pero también de los 77 ciclistas que ese año se vieron obligados a abandonar la carrera antes de tiempo.

Entre los victoriosos que han llegaron a meta y dentro del selecto Top 10 sobresalió un nombre. Un nombre que llama especialmente la atención por la historia de superación que tiene detrás.

Evaldas Siskevicius. El corredor lituano del Delko Marseille Provence es el protagonista de esta historia. El lituano se filtro, sin que nadie lo esperara en el Top 10 de la clasificación general. Un resultado que no deja de ser extremadamente sorprendente y que en lo deportivo, nadie, en absoluto, hubiera pronosticado. Pero más sorprendente y alucinante resulta cuando conoces la historia que el corredor vivió hace un año antes en la misma carrera.

En la Paris-Roubaix de 2018 Evaldas Siskevicus fue el último corredor en llegar a meta. Pero en el ciclismo lo de llegar a meta no significa siempre ser el último de la clasificación. El temido fuera de control deja fuera a los corredores y los elimina automáticamente de la clasificación pese a que en muchas ocasiones incluso hayan cruzado la línea de meta.

A Evaldas le ocurrió precisamente esto. El año anterior llego a meta, y fuera de control, a más de una hora de Peter Sagan (vencedor en 2018). Evaldas sabía perfectamente que los jueces no le clasificarían y que por lo tanto esforzarse para llegar a meta no tendría ninguna recompensa deportiva.

Pero Siskevicius, buscaba otro tipo de recompensa. Un triunfo personal. El triunfo de la lucha, de la entrega y del pundonor que hay que tener para no rendirse en el infierno del norte.

Después de superar problemas mecánicos, de tener que subirse a un coche grúa y de tener que rodar por tramos adoquinados entre el público, Evaldas llegó por fin al tan ansiado velódromo para darse un homenaje en la vuelta de honor.

Pero el lituano se encontró las puertas cerradas. Los operarios estaban desmontando y limpiado todo lo que hacía poco más de 60 minutos había sido una verdadera olla a presión.

Finalmente, los organizadores abrieron las puertas y aunque no valiese para nada permitieron a Siskevicius dar la vuelta de honor. Lo que seguro no sabían ni los organizadores, ni el propio Siskevicius es que 365 días después el mismo corredor llegaría en noveno lugar a menos de un minuto del vencedor.

¡La vida da muchas vueltas y la historia de nuestro protagonista vuelve a demostrar que nunca hay que rendirse!